ISSN: 1889-5433 (papel) ISSN: 2254-5506 (digital) secretaria@mgyf.org

Artículo Original

Información del artículo


Historia del artículo:
Recibido el 6 de mayo de 2019
Aceptado el 22 de enero de 2020
On-line el 30 de abril de 2020


Palabras clave:
Riesgo cardiovascular
Síndrome metabólico
Diabetes mellitus


*Autor para correspondencia
Correo electrónico:
marietta89@hotmail.com
(D. Georgina Soto Páramo).

http://dx.doi.org/10.24038/mgyf.2019.031


Keywords:

Cardiovascular risk
Metabolic syndrome
Diabetes mellitus

Dejanira Georgina Soto Páramo*, Ma Guadalupe León Verdín

Instituto Mexicano del Seguro Social. Salamanca, Guanajuato. México.


Resumen


Introducción. El síndrome metabólico (SM) triplica el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares (ECV), incrementa la mortalidad y discapacidad en edad laboral y multiplica por 5 el riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 (DM2). Las estrategias educativas en salud (EES) confieren una guía y herramienta eficaz para combatirlo.

Objetivo. Evaluar la efectividad de una EES en pacientes con SM del Hospital General de Zona con Medicina Familiar 2 (HGZMF2) durante el 2017.

Material y métodos. Estudio cuasiexperimental, prospectivo, longitudinal, en 165 pacientes con SM en 2017, con muestreo probabilístico por aleatorización simple, con cumplimiento de los criterios de inclusión, aprobado por el Comité Local de Ética e Investigación en Salud. Se aplicó una EES (sesiones, mapas de conversación, dieta cardiosaludable, terapia psicológica, guiada por equipo multidisciplinario) evaluando parámetros clínicos y paraclínicos y nivel de conocimientos pre y post intervención educativa. Se empleó el Paquete Estadístico para Ciencias Sociales (SPSS).

Resultados. De 165 pacientes, se eliminaron 25 por enfermedad renal crónica terminal, estadio 5, de acuerdo con las nuevas guías internacionales del consorcio de Enfermedad Renal: Mejorando los Resultados Globales, Kidney Disease: Improving Global Outcomes (ERCT KDIGO G5). Quedaron 140; 71,42 % correspondieron al sexo femenino, con una edad media de 62,94 años. Tras aplicar la estrategia, los datos fueron sometidos a la t de Student. Se observó una disminución de 3,64 kg; disminuyó el índice de masa corporal 1,16 unidades; el índice de circunferencia cintura/cadera disminuyó 1,32 unidades; las presiones arterial sistólica y diastólica descendieron 13,43 mmHg y 7,914 mmHg, respectivamente; la glucemia, el colesterol total y los triglicéridos se redujeron en 40,064, 37,31 y 42,76 mg/dl, respectivamente. Todos los hallazgos con una p < 0,001. El nivel de conocimientos se incrementó 14,207 unidades (p= 0,0001) con alfa de Cronbach de 0,84.

Conclusiones. La ESS tiene efectos directos y significativos sobre el control metabólico y modificación de conductas de riesgo en pacientes con SM.

© 2020 Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.
Publicado por Ergon Creación, S.A.


Effectiveness of an educational strategy on the health of patients with metabolic syndrome during 2017

Abstract


Introduction. Metabolic syndrome (MB) triples the risk of developing cardiovascular diseases (CVD), increases mortality and disability in the working age and multiplies by 5 the risk of developing type 2 diabetes mellitus (DM2). The educational strategies in health (ESH) provides an effective guide and tool to combat it.

Objective. To evaluate the effectiveness of an ESH in patients with MS in the Area General Hospital with Family Medicine 2 (HGZMF2) during 2017.

Material and methods. Quasiexperimental, prospective, longitudinal study in 165 patients with MS in 2017, with probability sampling by simple randomization, and compliance with the enrolment criteria, approved by the Local Health Ethics Committee. An ESH was applied (sessions, conversation mappings, cardiohealthy diet, psychotherapy, guided by multidisciplinary teams), evaluating clinical and paraclinical parameters and pre-post educational intervention knowledge level. The statistical Package for Social Sciences (SPSS) was used.

Results. Out of 165 patients, 25 were eliminated due to end-stage 5 chronic kidney disease, in accordance with the new international guidelines of the consortium of Kidney diseases: Mejorando los Resultados Globales, Kidney Disease: Improving Global Outcomes (ERCT KDIGO G5). Of the remaining 140; 71.42 % corresponded to female gender, with a mean age of 62.94 years. After applying the strategy, the data were analyzed by the Student’s T test. A decrease of 3.64 kg was observed. Body mass decreased 1.32 units. Systolic and diastolic blood pressure decreased 13.43 mmHg and 7.914 mmHg, respectively. Glycemia, total cholesterol and triglycerides were reduced in 40.064, 37.31 and 42.76 mg/dl, respectively. All the findings had a p <0.001. Level of knowledge increased 14.207 units (p=0.0001) with Cronbach’s alpha of 0.84.

Conclusions. The ESH has direct and significant effects on metabolic control and modification of risk behaviors of patients the MS.

© 2020 Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.
Published by  Ergon Creación, S.A.

El síndrome metabólico (SM) representa un gran problema de salud pública. Su incidencia ha aumentado de manera considerable en los últimos años y su asociación con las enfermedades cardiovasculares (ECV) ha logrado que se le considere como la principal causa de mortalidad en todo el mundo y un motivo importante de discapacidad en edad laboral, con gran repercusión en los costos asistenciales que ello conlleva para las instituciones de salud1,2.

En los últimos 30 años se ha reportado un incremento en su prevalencia de 12-23 %; es decir, de 7.000 millones de habitantes 1.610 lo padecen como consecuencia de una transformación radical del estilo de vida al disminuir su actividad física y tener una mala alimentación en calidad; todos ellos tienen riesgo de presentar en algún momento de su vida complicaciones macro/microvasculares, tales como enfermedad arterial, infarto agudo de miocardio (IAM) y enfermedad cerebrovascular1,2.

La educación en los pacientes con enfermedades crónico-degenerativas no trasmisibles (ECNT) debe ser piedra angular para su abordaje, que debe basarse en la prevención, el control de los factores de riesgo modificables y los cambios en el estilo de vida2.

El SM está conformado por una serie de desórdenes o anormalidades metabólicas que en conjunto son considerados factor de riesgo para desarrollar diabetes mellitus tipo 2 (DM2) y ECV1. Se define como el conjunto de factores de riesgo cardiovascular (FRCV) constituido por obesidad de distribución central, dislipidemia caracterizada por elevación de las concentraciones de triglicéridos, disminución de las concentraciones de colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad, anormalidades en el metabolismo de la glucosa e hipertensión arterial (HTA) estrechamente asociado a resistencia a la insulina (RI)2. Desde 1988, el Dr. Gerald Reaven lo describió como una serie de anormalidades que incluían HTA, DM2 y dislipidemia; lo denominó “síndrome X”, en el que la RI constituía el factor o principal mecanismo fisiopatológico1.

Las ECV constituyen un problema de salud pública de primer orden, al representar la principal causa de mortalidad en todo el mundo y un motivo importante de discapacidad, con gran repercusión en los costos asistenciales que ello conlleva para la sanidad3. El riesgo cardiovascular (RCV) del SM depende de los FRCV presentes en cada individuo y es mayor que la suma de los componentes que lo determinan: por lo general, triplica el riesgo de desarrollar ECV, además de asociarse a un incremento global de la mortalidad por cualquier causa y multiplica por 5 veces el riesgo de desarrollar DM21. Por lo anterior, el SM se convierte en una herramienta para la evaluación y prevención del RCV potencial, por lo que debe ser detectado y diagnosticado tempranamente para así mejorar la calidad de vida de los pacientes y disminuir la incidencia de muerte cardiovascular prematura1.

La prevalencia del SM en todo el mundo es de 20-25 %. En Europa, el estudio clásico Bostnia (2002) arrojó valores de 10 % en mujeres y 15 % en hombres; se elevaba a 64 % y 42 %, respectivamente, al existir algún trastorno del metabolismo (glucemia basal alterada o tolerancia a la glucosa alterada) y alcanzaba hasta 84 % y 78 % en pacientes con DM24.

El estudio de Prevención Coronaria del Oeste de Escocia, WOSCOPS (2000), reportó 26,6 % de prevalencia.

El estudio DESIR (2002), de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes5, reportó 23 % en hombres y 12 % en mujeres.

En Grecia, en un estudio reciente de carácter multicéntrico, realizado en 2012, se informó de una prevalencia de 24,2 % en hombres y 22,8 % en mujeres; esta cifra se elevaba a 43 % en los adultos mayores de 70 años.

En España, en una serie reciente en las Islas Canarias, se publicó una prevalencia similar (24,4 %)4.

La prevalencia del SM aumenta con la edad: 24 % a los 20 años, 30 % o más en mayores de 50 años y por encima de 40 % por encima de los 60. Podemos decir que 1 de cada 5 personas del mundo occidental es considerada una bomba de tiempo cardiovascular a causa del SM6.

El SM se asocia en los hombres con incremento de 2 veces el riesgo de ECV y 4 veces el riesgo de enfermedad cardiaca fatal; se estima que la prevalencia de SM en pacientes con síndrome coronario agudo (SCA) es de 41-50 %6.

De acuerdo con el Octavo Reporte de la Junta Nacional del Comité de Prevención, Detección, Evaluación y Tratamiento de Hipertensión Arterial (JNC VIII), el riesgo de ECV comienza a partir de cifras de presión arterial de 115/75 mmHg; por cada incremento de 20 mmHg en la sistólica o de 10 mmHg en la sistólica, se duplica el RCV2.

La obesidad abdominal (OA) implica el aumento y acúmulo de grasa visceral (depósito de tejido graso, principalmente en el hígado, el músculo y el páncreas), rico en macrófagos y adipocitos disfuncionantes, que aumentan la cantidad de ácidos grasos libres circulante, tanto en el sistema portal como en la circulación general; esto bloquea la señalización intracelular del receptor de insulina y favorece la RI y la falta de regulación pancreática de la hiperglucemia. Los malos hábitos alimenticios y la inactividad física llevan a la obesidad, inicialmente con hiperinsulinemia, la cual origina RI por bloqueo de los receptores insulínicos y los glucotransportadores (GLUT), lo que origina altos niveles de ácidos grasos libres y aumento de glucosa en el espacio extracelular1.

El mejor tratamiento del SM se basa en la prevención, control de FRCV y cambios de estilos de vida, todos de muy fácil aplicación en la población, con el objeto de prevenir complicaciones a corto, mediano y largo plazo. Se basa en6:

  • Modificación o eliminación de los FRCV.
  • Dieta mediterránea (cereales, vegetales, aceite de oliva e ingestión moderada de vino tinto).
  • Ejercicio físico aeróbico regular, de moderado a intenso, al menos 30 minutos al día e idealmente, más de 1 hora al día.
  • Supresión total del hábito tabáquico.
  • Fármacos: metformina, glitazona, atorvastatina, fibratos, antihipertensivos (tiazidas, inhibidores de enzima convertidorra de la angiotensina y betabloqueadores –en pacientes con DM2 interfieren en la percepción de hipoglucemias y empeoran la sensibilidad a la insulina–).
  • Orlistat: reduce la absorción de grasas en 30 % y el peso en 5-10 % en un año.
  • Sibutramina: reduce el peso en 10 %.
  • Antiagregantes plaquetarios: ácido acetilsalicílico (75-325 mg/día) o clopidogrel (75 mg/día).

Para realizar un cambio en los estilos de vida en los pacientes con SM se requiere la implementación de estrategias de aprendizaje por parte del equipo multidisciplinario de salud. Estas se definen como actividades conscientes e intencionales, que guían las acciones a seguir para alcanzar determinadas metas de aprendizaje. Son actividades u operaciones mentales empleadas para facilitar la adquisición de conocimiento, mientras que los procedimientos específicos dentro de esa secuencia se denominan “tácticas de aprendizaje”5,7,8.

De acuerdo con el modelo psicológico de la salud de Ribes (1990), la salud biológica, concebida como ausencia de enfermedad o un estado de baja propensión a contraerla, es consecuencia de la manera en que el individuo, mediante su comportamiento, ha regulado y opera sobre las condiciones ambientales. Siendo el comportamiento del individuo el mediador directo o indirecto, mediato o inmediato, de los efectos del ambiente sobre su organismo, la prevención de la enfermedad biológica descansa en la disponibilidad de planear y desarrollar formas de comportamiento eficaces para tales propósitos. La educación es importante en los pacientes con enfermedades crónico degenerativas porque9,10:

  • Mejora el bienestar y la calidad de vida.
  • Mejora el control de los cuidados personales.
  • Mejora el control metabólico.
  • Favorece la prevención y detección precoz de las complicaciones.
  • Disminuye los costos de la asistencia sanitaria.

Las técnicas a utilizar para facilitar el aprendizaje son las siguientes9,11:

  • Conferencias o instrucciones didácticas
  • Discusión de temas: propicia para personas con algún grado de instrucción previa, ayuda a incentivar la participación activa.
  • Demostración práctica: útil para el aprendizaje de técnicas psicomotoras y sociales.
  • Distribución de material impreso: se utiliza para reforzar la información anteriormente presentada, es más bien una fuente de referencia y repaso.
  • Empleo de herramientas audiovisuales, como transparencias, vídeos y diapositivas: estos aumentan la concentración y refuerzan los conceptos, especialmente si son presentados en varios formatos. Estos materiales dan la oportunidad de desarrollar la creatividad y flexibilidad del educador.
  • Dramatización de distintos papeles: permite practicar habilidades sociales, explorar problemas interpersonales y exponer posibles soluciones.
  • Así también se recomiendan determinados métodos para facilitar y modificar las conductas, entre los cuales están9,11:
  • Aprendizaje de técnicas de autocuidado: demostración mediante la exposición, observación de los comportamientos y las habilidades de otras personas con más experiencia, y entrenamiento conductual, para demostrar determinadas conductas o habilidades.
  • Modificación de las conductas: autovigilancia de la conducta mediante el registro; método de extinción o control de estímulo, al modificar o reducir la frecuencia de una conducta por medio de la modificación de refuerzos de dicha conducta; sustituir las conductas inadecuadas por saludables; llevar registros diarios de autocuidado; hacer refuerzos positivos emocionales por medio de otras conductas y por observación; prescripción clara y concisa, oral y escrita de la conducta por realizar; sistemas de recordatorios de tareas; entrenamiento en habilidades sociales; contrato conductual.

Querales (2011) evaluó en Venezuela el nivel de conocimiento de los FRCV y lo asoció a alteraciones de los marcadores clínicos, antropométricos y bioquímicos de riesgo cardiovascular. Se evaluó 205 pacientes entre 18 y 77 años, se aplicó una encuesta para medir el nivel de conocimiento de los FRCV, se midió la obesidad abdominal (67 %), el sobrepeso y obesidad (38 %), y la HTA (26 %). Casi el 60 % de los participantes afirmó conocer los FRCV, pero solo 14,7 % reconocieron los once factores que se consideraron para definir el nivel de conocimiento. Más de la mitad de los participantes mostraron un bajo nivel de conocimiento de FRCV cuyos niveles promedio de colesterol total (CT), colesterol de baja densidad (LDL-c) y triglicéridos (TG) fueron significativamente mayores que los del grupo de alto nivel de conocimiento. De esta manera se encontró bajo nivel de conocimiento de los FRCV, confirmando la necesidad de ejecutar estrategias que no solo eleven el nivel de conocimiento, sino también motiven efectivamente a la adopción de un estilo de vida saludable y al autocuidado de la salud13 14.

González Pedraza (2007) en México impartió en un grupo de pacientes con DM2 lecciones individuales y grupales simultáneamente con medición de glucosa en ayunas, CT, TG y un cuestionario de conocimientos. Solo los valores de glucosa presentaron diferencias significativas. La intervención educativa (IE) participativa y grupal, ofreció mayores beneficios en el control de la glucosa sanguínea, así como en el nivel de conocimientos sobre su enfermedad15.

Material y métodos

Se realizó un estudio de tipo cuasi experimental de recolección prospectiva y corte longitudinal en 165 pacientes con SM, adscritos al HGZ MF2 Irapuato, Guanajuato, durante el año 2017, a través de un muestreo probabilístico seleccionados por aleatorización simple (5 pacientes al azar de cada consultorio). Se llevó a cabo en los consultorios de Medicina Familiar de ambos turnos mientras cumplieran con los criterios de inclusión, que incluían pacientes con enfermedades crónico-degenerativas que contaran con al menos 3 criterios de SM de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), de ambos sexos, adultos jóvenes, mayores y de la tercera edad, que aceptaron participar en la estrategia educativa en salud (EES); fueron excluidos los que acudían de forma irregular a las sesiones educativas (< 80 % de asistencias), o sin estudios de laboratorio recientes a la consulta pre y post intervención, que emigraron, cambiaron de residencia o fallecidos durante la EES, o que no desearon continuar participando en el estudio; se eliminó a los pacientes con respuestas incompletas en las evaluaciones pre y post intervención educativa.

El estudio se desarrolló dentro de las instalaciones del área de la consulta externa, aulas del departamento de enseñanza y auditorio del HGZ MF2 durante el 2017, para investigar el estado clínico y metabólico de los pacientes para posteriormente implementar una EES. Se programaron 13 sesiones con una duración aproximada de 30-45 minutos cada una, con ánimo de cambiar su estilo de vida y proporcionarles el conocimiento mínimo necesario sobre sus patologías; fueron impartidas por un Equipo Médico Multidisciplinario (EMM), principalmente Medicina Familiar, Medicina Interna, Geriatría, Nutrición, Enfermería, Psicología Clínica. Tras ello se midió la mejora significativa del estado metabólico. Se aplicaron los cuestionarios Escala Finlandesa de Riesgo para Diabetes, Finnish Diabetes Risk Score (FINDRISCK), Systematic Coronary Risk Evaluation (SCORE), test de Morisky Green Levine y Cuestionario de Validación de Conocimientos sobre Hipertensión Arterial, previo consentimiento informado, aceptado y firmado.

La EES fue fundamentada en educación del paciente a partir de 13 sesiones educativas programadas de manera quincenal, impartidas y dirigidas por la médico familiar, con apoyo tecnológico y didáctico de diapositivas, computadora y cañón, las cuales trataban sobre enfermedades crónicas no transmisibles y sus complicaciones (DM2, HTA, dislipidemia, obesidad, ECV, SM…), alimentación alta en carbohidratos y calorías, dieta cardiosaludable, actividad física e importancia de la adhesión terapéutica; se incluyeron subtemas como definición, FRCV, cuadro clínico, diagnóstico oportuno, tratamiento no farmacológico, medidas de prevención y promoción a la salud, cuidados generales, datos de alarma y criterios para acudir a urgencias. De las 13 sesiones educativas, 2 fueron magistrales impartidas por médico internista y geriatra con enfoque específico y personalizado al paciente, mediante una participación, colaboración y retroalimentación activa por parte de ellos. La EES incluyó a una nutrióloga con diploma en Nutrición y Diabetes, quien les informó acerca del contenido de un menú cardiosaludable (frutas/hortalizas, cereales integrales, aceite de oliva extra virgen, consumo moderado de carne roja, lácteos descremados o desnatados), porciones de alimentos con la mano (puño: arroz, pasta, cereales; palma: carne, pescado, pollo; puñado: nueces, pasas; 2 puñados: papas fritas, palomitas de maíz; pulgar: queso, punta del pulgar: aceite de cocina, mayonesa, azúcar), “la cantidad de comida necesaria en tus manos”, alimentación basada en el índice glucémico de los alimentos (alto, medio y bajo), dieta personalizada para los pacientes (5 comidas al día: 3 principales y 2 colaciones), jarra del buen beber, consumo de 2 litros al día, alimentación sustentable, aprovechamiento de víveres y provisiones al alcance de la economía de los pacientes y disposición por temporada de frutas, utilizar combinación de dos proteínas bajo valor biológico en suplementación de una proteína de alto valor biológico (ejemplo: lentejas con arroz, huevo con espinacas, frutos secos y cereales, arroz con frijoles, avena y garbanzos, pan con requesón, arroz con queso fresco); se les citó periódicamente para su evaluación clínica con valoración de somatometría y signos paraclínicos.

La psicóloga estableció reuniones y citas para instaurar terapia individual para los pacientes, mediante el método en espejo de Gestalt para mejorar el autoconcepto y autoestima, técnicas cognitivas en el control del estrés de acuerdo con Cano Videl, psicología conductista y estrategias para mejorar la adhesión terapéutica del paciente. La intervención psicológica en el tratamiento de la DM2 se centró en 3 áreas:

  • Adhesión al tratamiento: técnicas de información, técnicas operantes.
  • Control del estrés: técnicas de relajación, entrenamiento en habilidades sociales (contribuyen a mejorar el control metabólico y la identificación precoz de complicaciones agudas), técnicas de habilidades de enfrentamiento, las 5 etapas del proceso del dolor o duelo según Kubler-Ross, discriminación de los estados glucémicos.
  • Técnicas de modificación de conducta: mejoran la calidad de vida del paciente dado que aumentan la adhesión al tratamiento, reducen el impacto del estrés y la consiguiente evitación o retraso de las consecuencias de DM2 a mediano y largo plazo.

Se instauró como actividad física la caminata, cuya duración fue establecida de acuerdo con el volumen de masa muscular y según fuerza y potencia; se incluyeron sus 4 fases: inicio estabilización, fatiga y recuperación. Se calculó la frecuencia cardiaca máxima (fórmula: 220-edad) y se estableció como máximo a alcanzar en cada paciente el 60-70% de tal capacidad máxima, con incremento de 5 minutos cada semana, hasta llegar a 1 hora y 15 minutos, en plano llano; la caminata era extra a su actividad cotidiana o reglamentaria y no sumatoria (no se incluyó lo que el paciente caminaba a su trabajo, en su vecindario, al acudir a su despensa, recreación…), lo cual, según el estudio “Investigación de resultados de la nateglinida y valsartán en intolerancia a la glucosa (NAVIGATOR)” reduce el riesgo anual de ECV en un 8 %.

En 4 sesiones se contó a su vez con el apoyo de representantes de los Laboratorios Lilly para la introducción y explicación del programa “Mapas de conversaciones y sesiones prácticas”, entre ellos los relativos a DM2: 1) Vivir con DM2; 2) Una alimentación sana y mantenerse en forma; 3) ¿Cómo funciona la DM2?; 4) Comenzar el tratamiento con insulina, incrementando y empoderando al paciente con conocimiento e información sobre sus padecimientos, complicaciones y tratamiento para mejora en la toma de decisiones oportunas con acciones preventivas en pro de su salud.

Una vez recabada la información, se procedió a su registro. Se elaboró una base de datos en una hoja de Excel 2010 y se crearon a partir de ella tablas y gráficas para su análisis.

Se utilizó estadística descriptiva con medidas de tendencia central media y desviación estándar, además de estadística inferencial mediante Kolmogorov-Smirnov para prueba de normalidad, t de Student para muestras relacionadas, Chi Cuadrado como prueba de independencia, estimación de varianza, exacta de Fisher para la asociación entre dos variables cualitativas, pruebas de estadística inferencial realizadas pre y post intervención educativa del grupo de estudio y evaluar con ello las condiciones generales, clínicas y bioquímicas en pacientes con SM; grados de libertad y valor de p <  0,05 para evaluar la efectividad de una EES. Todo ello se llevó a cabo mediante el empleo del programa SPSS.

Resultados

De los 165 pacientes con SM incluidos en la intervención educativa, se eliminaron 25 por presentar o evolucionar a enfermedad renal crónica terminal, estadio 5; con ello quedó una muestra final de 140 pacientes. El 71,42 % (100) correspondió al sexo femenino y el restante 28,57 % (40) al masculino; el promedio de edad fue de 62,94 años y predominó el grupo de adultos mayores de 60 años con 66,42 % (93).

En la tabla 1 pueden observarse los datos relativos a estas variables.

En la tabla 2 se encuentra la descripción de los estilos de vida de los pacientes incluidos.

Las principales comorbilidades encontradas en ellos fueron: insuficiencia venosa periférica (27,14 %, 38) y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (3,57 %, 5). La DM2 se encontró presente en 60,71 % (85) y ausente en 39,29 % (55), con mayor porcentaje de reciente diagnóstico (menor de 1 año 17,1 %). La HTA se encontró presente en 48,57 % (28), con media de 10 años de diagnóstico, mínimo de 0,8 y máximo de 40. La dislipidemia se halló en 55 % (77).

En la tabla 3 y en la figura 1 se encuentra la descripción de los valores hallados antes y después de la EES.

Se aplicaron los cuestionarios FINDRISC, Riesgo SCORE y Morisky Green Levine pre y post intervención, con la finalidad de evaluar el riesgo para desarrollar DM2, el RCV y la adhesión terapéutica, respectivamente. En la tabla 4 y en la figura 2 se exponen los resultados.

Tabla 1 – Estadísticas sociodemográficas de pacientes con síndrome metabólico incluidos en la estrategia educativa.
Tabla 2 – Condiciones sobre el estilo de vida de pacientes con síndrome metabólico incluidos en la estrategia educativa.
Figura 1 – Curva de del peso del grupo de estudio post intervención. Fuente: propia.

Figura 1 – Curva de del peso del grupo de estudio post intervención. Fuente: propia.

Figura 2– Puntuación obtenida del cuestionario de validación de conocimientos pre y post intervención. Fuente: propia.

Figura 2 – Puntuación obtenida del cuestionario de validación de conocimientos pre y post intervención. Fuente: propia.

Tabla 3 – Comparación entre variables clínicas y bioquímicas pre y post-intervención educativa mediante prueba t de Student en pacientes con síndrome metabólico.
Tabla 4 – Diferencias entre los Test y Escalas evaluados pre y post Intervención Educativa en pacientes con síndrome metabólico.

Comentarios

Las intervenciones educativas dirigidas a fomentar hábitos de vida saludables, prevenir las enfermedades y mejorar la calidad de vida son un pilar fundamental para la atención de la salud.

De acuerdo con lo reportado por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino, 2016 (ENSANUT MC 2016), 7 de cada 10 adultos y 3 de cada 10 niños padece sobrepeso; el 72,5 % en mayores de 20 años, con un incremento de 71-72,5 % en todo el país con respecto a ENSANUT MC 2016. El mayor porcentaje sufre sobrepeso (39,2 %) y después obesidad grado I (22,2 %).

En los últimos años la prevalencia de sobrepeso y obesidad, considerados marcadores de riesgo para enfermedades crónico no transmisibles, como el SM, ha aumentado en el adulto un 12 % según la ENSANUT MC 2016, y tiene un patrón muy similar al de los mexicanos que viven en Estados Unidos de América (EUA), con una prevalencia cercana a 70 % tanto en hombres como en mujeres16. En este estudio se encontró en los pacientes con SM del grupo pre intervención basados en su IMC resultados similares a lo reportado por Rangel (2015) en su estudio de 441 estudiantes universitarios, con una prevalencia de sobrepeso 35 % y obesidad 26,73 %17; el 22,9 % (101) tenía además riesgo alto de sobrepeso u obesidad (hombres cintura mayor de 90 cm y mujeres mayor de 80 cm) de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana 043 (NOM-043-SSA 2005).

Sin embargo, se encontró mejoría con respecto a sus medidas antropométricas en el grupo post intervención, lo que demostró que la EES implementada fue efectiva. Al igual que en un estudio multicéntrico realizado por Pi-Sunyer y Blackburn (2007) en EUA, en 145 adultos se efectuó una intervención intensiva en cuanto a cambios en el estilo de vida además del conocimiento de metas y mantenimiento de la pérdida de peso a través de disminuir la ingestión calórica e incrementar la actividad física, lo que al cabo de un año dio lugar a pérdida de peso significativa en personas con DM2, lo cual se asoció con un control de DM2 así como disminución de los FRCV18.

De acuerdo con Del Valle Coronel (2008), es importante destacar que la educación es un factor determinante en la formación de los individuos. Sin embargo, el conocimiento que se deriva de la pura información no basta para modificar conductas de riesgo para la salud: es necesario modificar los comportamientos y crear un sentido de la percepción del riesgo y conciencia de que la prevención depende del autocuidado de la salud19.

Las intervenciones según Menor y cols (2017) tienen el propósito de informar y motivar a la población para adoptar y mantener prácticas saludables, además de propiciar cambios ambientales y dirigir la formación de recursos humanos y la investigación. En el presente estudio se pudo comprobar la importancia de la educación para la salud y el efecto que tiene el hacer a los pacientes partícipes y corresponsables del abordaje y pronóstico de su enfermedad; se deja así atrás el paradigma de que la responsabilidad de la salud recae únicamente en el personal médico. A través de las EES se observó el incremento significativo en el nivel de conocimientos de sus patologías y se apreció un cambio significativo en los niveles pre y postintervención. Esto refleja la relevancia de que el paciente conozca su patología, sus complicaciones, los riesgos, el tratamiento y la prevención; se favorece así su control, se mejora su pronóstico y calidad de vida. El equipo multidisciplinario de salud debe proporcionar un abordaje integral para la educación del paciente y su familia, que incluya la orientación en forma sencilla respecto a lo que es la enfermedad, las características de la alimentación y del ejercicio que debe realizarse.

Se propone con el presente estudio que se incluya dentro de la atención integral y abordaje multidisciplinario un equipo de respuesta inmediata contra el síndrome metabólico, que integre el tratamiento oportuno de toda la población vulnerable con FRCV y alta probabilidad de discapacidad en edad laboral o de mortalidad.

Conclusiones

La EES coordinada por un EMM dirigida a toda la población vulnerable con FRCV, teniendo como finalidad fomentar, adoptar y mantener hábitos de vida saludables, presentó resultados estadísticamente significativos. Ello permite trasformar, impactar y modificar de forma directa y positiva las conductas de riesgo de los pacientes con SM y crea, a su vez, un mejor sentido de su percepción hacia su trastorno metabólico. Al involucrarlos e incrementar su nivel de conocimiento, asumen un papel activo en su autocuidado y mejoran su adhesión terapéutica.

Además, la EES ha demostrado que la prevención y promoción de la salud, el sentido de percepción de riesgo y la conciencia de que tal prevención depende del autocuidado de la salud junto con los cuidados facilitados por el sistema sanitario contribuyen a mejorar tanto su control metabólico como su calidad de vida.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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