ISSN: 1889-5433 (papel) ISSN: 2254-5506 (digital) secretaria@mgyf.org

Artículo Original

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Historia del artículo:
Recibido el 24 de febrero de 2020
Aceptado el 9 de diciembre de 2020
On-line el 23 de diciembre de 2020


Palabras clave:
Estrés
Hospitalización
Medicina Interna
Cirugía


*Autor para correspondencia
Correo electrónico:
andrea.alvarez@imss.gob.mx
(A.S. Álvarez Villaseñor).

http://dx.doi.org/10.24038/mgyf.2020.066


Keywords:

Stress
Hospitalization
Internal Medicine
Surgery

Raquel Aguilar Molinaresa, Osvaldo García Torresa, Andrea Socorro Álvarez Villaseñorb,*

aHospital General de Zona +MF No 1. bInstituto Mexicano del Seguro Social. La Paz B.C.S, México.


Resumen


Introducción. El estrés es uno de los factores a que se encuentra expuesto un individuo al ser hospitalizado, bajo perspectivas de riesgo de muerte, soledad, abandono, cambios anímicos, incapacidad temporal o definitiva, entre otros.

Objetivo. Conocer el nivel de ansiedad, depresión y estrés en pacientes hospitalizados en Medicina Interna en comparación con los de cirugía.

Material y métodos. Estudio observacional, descriptivo, para conocer el nivel de estrés en los pacientes hospitalizados en los servicios de Medicina Interna y Cirugía. Se analizaron variables demográficas y medición del cuestionario DASS 21. Se realizó estadística descriptiva para variables demográficas y chi2. Todos los participantes firmaron consentimiento informado por escrito. Este estudio fue autorizado por los comités de ética e investigación de la unidad hospitalaria.

Resultados. La media de edad fue de 49,2 ± 18 años, 51 % hombres, 120 (58,3 %) del Servicio de Cirugía, 86 (41,7 %) en medicina interna. 150 (72,8 %) estuvieron 1-7 días de estancia. 72,8 % de los casos refirió dolor. No se encontró asociación estadísticamente significativa entre el servicio y los niveles de depresión (p= 0,86; IC95 %: 0,78-0,88), ansiedad (p= 0,17; IC95 %: 0,13-0,24) y estrés (p= 0,52; IC95 %: 0,52-0,65).

Conclusión. En el presente estudio se observó que no existe una diferencia significativa en el nivel de estrés de los pacientes hospitalizados en los Servicios de Medicina Interna y Cirugía. Predominó el estrés leve, con una prevalencia similar en cuanto al sexo de los pacientes.

© 2020 Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.
Publicado por Ergon Creación, S.A.


Level of anxiety, depression and stress in patients hospitalized in internal medicine in comparison with those from surgery

Abstract


Introduction. Stress is a conditioning factor to which an individual is exposed when hospitalized, under the risk of death, loneliness, abandonment, and mood swings, temporary or permanent disability among others.

Objective. To know the level of anxiety, depression and stress in hospitalized patients in internal medicine vs. surgery.

Material and methods. Observational, descriptive study, to know the level of stress in hospitalized patients in the Internal Medicine and Surgery departments, demographic variables and measurement of the DASS 21 questionnaire were analyzed. Descriptive statistics were performed for demographic variables and chi2. All participants signed informed written consent. This study was authorized by the ethics and research committees of the hospital unit. Results: The mean age was 49.2 ± 18 years, 51% men. 120 (58.3%) of the surgery department, 86 (41.7%) in internal medicine. 150 (72.8%) presented 1-7 days of stay. 72.8% of cases reported pain. No statistically significant association was found between the service and the levels of depression p =  0.86 (95% CI 0.78-0.88), anxiety p =  0.17 (95% CI 0.13-0.24) and stress p =  0.52 (95% CI 0.52-0.65).

Conclusion. In the present study it was observed that there is no significant difference in the level of stress of hospitalized patients in the internal medicine and surgery services. Mild stress prevailed, with a similar prevalence in terms of patient sex.

© 2020 Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.
Published by  Ergon Creación, S.A.

Introducción

El “estrés” es un término que procede de la física y de la arquitectura; se entiende como la fuerza que es capaz de soportar un objeto antes de llegar a llegar a ser deformado o roto. El término “psicológico” fue descrito por el húngaro Hans Selye con el nombre de “síndrome de adaptación general” (SAG); lo definió como una respuesta no específica del cuerpo frente a cualquier demanda, que, prolongada en el tiempo, produce agotamiento1.

Según Zalaquett, la respuesta ante las crisis es expresada por los pacientes en función de que el impacto emocional que cada evento estresor –como la hospitalización– y la tensión interna, puedan ser asumidos por cada paciente. Ello depende de su historia vital y de la interpretación que el paciente hace de los acontecimientos que le suceden durante la hospitalización, que le harán responder con miedo, desesperanza o una actitud positiva2.

En la investigación de Peña y cols en una unidad de cuidados intensivos coronarios observaron que la pérdida de la autonomía era un factor estresante para los pacientes3.

El estudio de Bohórquez determina la influencia del estrés y el estrés postraumático en el sistema inmune y en estructuras cerebrales como la amígdala y el hipocampo, que modifican su tamaño. Concluyeron que hay una relación directa entre la salud mental y los procesos biológicos del organismo, como por ejemplo en el sistema hormonal, en la inmunidad celular 4.

En el estudio de Russo y cols se observó que la hiperglucemia por estrés presentada durante las hospitalizaciones y con seguimiento de 1,83 años tras el alta hospitalaria, es un factor para el desarrollo de diabetes5.

Carrasco y cols observaron en pacientes ancianos no críticos durante la hospitalización que la presencia de complicaciones fue mayor en los pacientes que presentaban mayor índice de hiperglucemia; las complicaciones se asociaron a la hiperglucemia originada por el estrés6.

Borsin y Young mencionan que los pacientes que presentan comorbilidades y factores estresantes durante su estancia intrahospitalaria tienen un mayor riesgo de ingreso en el hospital en los primeros 30 días siguientes al alta, ya sea por la comorbilidades previas o por complicaciones. La propia hospitalización es estresante, ya que se presentan cambios fisiológicos, psicológicos, ambientales y en el ciclo circadiano, además de reposo en cama prolongado, dolor, ansiedad, depresión y aislamiento social7.

Durante su estancia muchos pacientes pueden sentirse indefensos e inseguros, incluso presentar disminución de la autoestima; de ahí la importancia del apoyo de familiares y amigos. En el estudio de Preciado-Duarte se observó que las mujeres dieron una puntuación mayor al apoyo social comparado con los hombres, lo cual significa que perciben un mayor apoyo de amigos y familiares, y con esto menos estrés8. En los pacientes hospitalizados, la enfermedad aumenta la dependencia del paciente de su familia. Esta dependencia se manifiesta con expresiones de temor, duda, con solicitudes de atención y cuidado, lo que cumple una función protectora contra la angustia y contribuye a la recuperación del enfermo y a un nuevo equilibrio familiar. Las condiciones afectivas y sociales influyen en la evolución del paciente: tener a su lado una persona aceptada por él le hará sentir más seguro, escuchado y apoyado, lo que incide en su recuperación9.

Para evaluar los niveles de depresión, ansiedad y estrés se creó la “Escala DASS” con el objetivo de evaluar la presencia de afectos negativos de depresión y ansiedad y lograr una discriminación máxima entre estas condiciones. Se incluyeron síntomas esenciales de cada condición y se excluyeron los que pueden estar presentes en ambos trastornos, por ejemplo, cambios en el apetito. Durante los sucesivos análisis factoriales surgió el tercer factor de estrés, que reúne síntomas referidos a la dificultad para relajarse, la tensión nerviosa, la irritabilidad y la agitación (Lovibond & Lovibond, 1995)10.

Las “Escalas de DASS 21” se han utilizado por Randall y cols para confirmar la validez del constructo, en la rehabilitación de pacientes con lesiones cerebrales traumáticas. Concluyeron que una buena coherencia entre ellas11.

El objetivo de este estudio es conocer el nivel de ansiedad, depresión y estrés en pacientes hospitalizados en medicina interna en comparación con los que lo están en cirugía, ya que esto conlleva a una mayor estancia hospitalaria y mayor probabilidad de complicaciones, pues el cuerpo sufre procesos fisiológicos, inmunológicos y de adaptación durante la estancia intrahospitalaria, lo que afecta a la autoestima del paciente y a la forma de relacionarse con el personal sanitario y con sus propios familiares o amigos.

Métodos

Es un estudio observacional, transversal y comparativo, en 206 pacientes hospitalizados (86 en Medicina Interna y 120 en el Servicio de Cirugía del Hospital General de Zona con Medicina Familiar No. 1 de La Paz, Baja California Sur, México). El periodo de estudio comprendió de noviembre a diciembre 2018. El tamaño de la muestra se obtuvo mediante la fórmula de una sola proporción y ajuste para población finita. El muestreo fue no probabilístico.

Se incluyeron pacientes del Servicio de Medicina Interna y del de Cirugía, mayores de 18 años. Se excluyeron pacientes que no firmaron el consentimiento informado y pacientes que, debido a la gravedad del diagnóstico, no pudieran contestar el cuestionario. Se eliminaron encuestas incompletas.

Se registraron variables sociodemográficas, como sexo, edad, grupos de edad, variables relacionadas con la hospitalización (Servicio de ingreso, tipo de tratamiento requerido -médico o quirúrgico-, días de estancia hospitalaria, percepción de presencia o ausencia de dolor).

Además se aplicó la “Escala DASS 21”, que evalúa el nivel de depresión ansiedad y estrés en el paciente hospitalizado, validada en población latina con un Alpha de Cronbach de 0,88. Posee tres subescalas: depresión (ítems 3, 5, 10, 13, 16, 17 y 21), ansiedad (ítems 2, 4, 7, 9, 15, 19 y 20) y estrés (ítems 1, 6, 8, 11, 12, 14 y 18). Las puntuaciones deberán multiplicarse por 2 para calcular la final. A mayor puntuación general, mayor grado de sintomatología. Las puntuaciones de corte recomendadas para las etiquetas de pronóstico convencionales (normal, moderado, grave) son las siguientes expuestas en la tabla 1.

Se realizó un análisis inferencial de la información. Para las variables evaluadas mediante frecuencias se utilizó la Ji cuadrada de Pearson con cálculo de intervalos de confianza al 95 %. Se consideró como significativo un valor de p igual o menor a 0,05.

Una vez recogidos los datos se procedió a codificar las respuestas para efectuar el procesamiento de los datos y el análisis estadístico pertinente, usando el paquete Excel 2010 y SPSS 22.

Este estudio fue clasificado sin riesgo de acuerdo con el Reglamento de la Ley General de Salud vigente en México. Fue autorizado por el comité de investigación y ética en investigación de la unidad hospitalaria con el número de registro R-2018-301-040.

Tabla 1 – Calificación del DASS 21.

Resultados

Es un estudio observacional, transversal y comparativo. A partir del tamaño establecido para la muestra, se incluyeron 206 pacientes del Hospital General de Zona con Medicina Familiar No. 1 La Paz BCS.

Se encontró una distribución similar entre mujeres 101 (49 %) y hombres 105 (51 %), la media de edad fue de 49,2 ± 18 años. Los grupos de edad más frecuentes fueron los de 40 a 49 y de 50 y 59 años (37 pacientes cada uno, 18 %); en el grupo de 60 a 69 y de 70 a 79 la proporción fue idéntica (14,1 %). La ocupación predominante fue empleado y la escolaridad fue la preparatoria (27,2 %) (Tabla 2).

Conforme a la “Escala DASS 21” se clasificaron como “normal” la mayoría de los pacientes, sin depresión 145 (70,4 %), ansiedad 120 (58,3 %) ni estrés 123 (59,7 %) (Tabla 3). Se observaron 31 pacientes con estrés leve, lo que corresponde a 15,0 %.

Se observó que 150 (72,8 %) estuvieron hospitalizados de 1-7 días, 120 (58,3 %); requirieron tratamiento quirúrgico y tuvieron percepción del dolor en el mismo número de casos 150 (72,8 %) (Tabla 4).

Al hacer el análisis inferencial de la percepción de dolor de acuerdo con la existencia o no de depresión, ansiedad y estrés en pacientes hospitalizados, conforme a la “Escala DASS 21”, se encontró que ambos se comportaron igual (p= 0,364; IC95 %: 0,298-0,430) (Tabla 5).

De acuerdo con el tipo de tratamiento que requirieron los pacientes, la “Escala DASS21” se comportó de manera similar en los tres ítems: depresión (p= 0,53; IC95 %: 0,49-0,63), ansiedad (p= 0,23; IC95 %: 0,18-0,30) y estrés (p= 0,37; IC95 %: 0,31-0,44) (Tabla 6).

Tabla 2 – Características generales de los pacientes.
Tabla 3 – Calificación del *DASS 21 en la población estudiada.
Tabla 4 – Características de la hospitalización de los pacientes.
Tabla 5 – Asociación de los resultados de DASS 21 y la presencia o ausencia de dolor.
Tabla 6 – Asociación de los resultados de DASS 21 y el tipo de tratamiento.

Comentario

El objetivo de este estudio fue conocer el efecto deletéreo que provoca la depresión, la ansiedad y el estrés en la recuperación de los pacientes hospitalizados. En este estudio fueron encuestados 206 pacientes de los servicios de Medicina interna y Cirugía sobre el nivel de depresión, ansiedad y estrés durante su estancia intrahospitalaria.

Se observó semejanza en la proporción de mujeres y hombres; las edades promedio predominantes se encontraban entre los 40 y 59 años; destacaba la ocupación de empleado. Todo ello nos habla de una población en edad productiva, con una escolaridad de preparatoria predominante. Son datos semejantes a los del estudio de Jasso-Soto y cols sobre pacientes con enfermedad cardiovascular: el 50,8 % fueron mujeres, la edad promedio fue de 48,7 ±18,6 años; 80,2 % estaban casados o en unión libre y 9,8 % eran solteros, viudos, separados o divorciados; 37,7 % se dedicaba al hogar, el 11,1 % no tenía actividad laboral y el resto estaba empleado, era profesionista o trabajaba por su cuenta; el nivel académico predominante fue la educación básica (hasta escuela secundaria)12.

En el estudio de Enamorado y cols, participaron 120 pacientes, 61 de ellos eran del sexo femenino y 59 del sexo masculino, cuya edad media en ambos casos fue de 42 años. La tasa de prevalencia institucional de estrés fue de 98,3 %, con un nivel de estrés leve 31,7 %, moderado 54,2 % y grave 12,5 % En los pacientes con algún nivel de estrés no hubo diferencias entre sexos (mujeres 50 % y hombres 50 %). En el presente estudio se encontró predomino de estrés leve (15 % de los casos). El grupo etario predominante de los pacientes con estrés fue el de mayores de 61 años de edad.

En relación con el tiempo de hospitalización se pudo observar que los pacientes con menos de 7 días hospitalizados presentaron mayor incidencia de estrés (51,7 %). Pareciera que al conocer más de la enfermedad, disminuye la incertidumbre y el estrés con el paso de los días de hospitalización. Otros autores lo describieron en 2012 en pacientes del Servicio de Neurocirugía: a mayor estancia hospitalaria mayor confort, que incluye trascendencia, tranquilidad y alivio, que se refleja en el poder compartir con la familia, verla y hablar con ella, entre otras13.

En los resultados de presente estudio no se presentaron diferencias estadísticamente significativas en el nivel de estrés en función de la edad, el sexo, el tipo de tratamiento o los días de estancia intrahospitalaria, lo que difiere de otros estudios14.

En el estudio de estrés intrahospitalario en los pacientes del Servicio de Cirugía General del Hospital Regional Clínico Docente Daniel Alcides Carrión, Ríos y cols, con una muestra de 148 pacientes, encontraron que el estrés hospitalario era alto en 42,6 % de los pacientes, un porcentaje igual de estrés medio y bajo en el 14,9 %. Esto contrasta con la población estudiada en este trabajo: nivel de estrés normal en 36.9 %, leve en un 7,8 %, moderado en 6,8 %, grave en 2,9 % y extremadamente grave en un 0,5 %. Aun cuando la muestra fue mayor en el presente estudio, el nivel de estrés se mantuvo bajo15.

En el estudio de Preciado-Duarte y cols se expone la percepción subjetiva del estrés en relación con el sexo, la edad, el estado civil y la estancia hospitalaria. La puntuación promedio de los participantes fue de 24,50 ± 7.45, correspondientes a un nivel medio o moderado; informaron de que el 77,2 % de los individuos se clasificó con estrés moderado y un 4,7 % con un nivel alto. En los resultados obtenidos no se tomó en cuenta el estado civil de los pacientes al realizar las encuestas con la “Escala DASS 21”; se encontró asociación estadísticamente significativa en los niveles de depresión, ansiedad y estrés con el sexo y el grupo de edad8.

En nuestro estudio los resultados de estrés leve fueron de 7,3 % en el servicio de medicina interna y de 7.8 % en el de cirugía, similares a los del estudio realizado por Atocha y Chiriboga, en el que el estrés en ambas instituciones encuestadas tienen una prevalencia similar: 34,30 % para el Hospital General Enrique Garcés y 34,49 % para el Hospital General Pablo Arturo Suárez. Los porcentajes en cuanto a los diferentes niveles de estrés no presentan una diferencia considerable16. En este estudio no se tomó en consideración el estado civil del paciente ni la espiritualidad o religión de los encuestados, factores que pueden representar una diferencia en la mejoría del paciente. Se observó un bajo nivel de estrés en los pacientes hospitalizados. Aunque no es parte del estudio, otras variables pudieron haber influido en que la presencia de estrés en pacientes hospitalizados se calificara como leve; algunas de ellas pueden ser una percepción positiva del trato y la atención del personal de salud, la complejidad de diagnóstico y las redes de apoyo familiar.

Existen alternativas de abordaje domiciliario en el Instituto Mexicano del Seguro Social, sobre todo en pacientes con padecimientos crónicos del área de medicina interna, con la finalidad de disminuir el estrés y la ansiedad provocados por la saturación hospitalaria. Con este programa se mejora el confort y se potencia el vínculo con la familia; acude el médico familiar y una enfermera a hacer seguimiento y educación para la salud sobre su padecimiento; se valora el avance, el tipo de familia, la red de apoyo y si requiere hospitalizarse nuevamente17. Se trata de una estructura similar a las unidades de hospitalización domiciliaria (UHD) que nacieron en 1947 en Nueva York, expandidas a todo el mundo, que permiten un seguimiento más individualizado y humano del paciente en su entorno familiar18.

En el proceso de atención y seguimiento de un paciente hospitalizado, siempre estará involucrado su médico de familia, ya que el modelo de atención en México, en el contexto del Instituto Mexicano del Seguro Social, todos los pacientes son valorados por su médico de familia, responsable del seguimiento junto con el médico quirúrgico o de medicina interna, antes y después de la hospitalización.

La fortaleza de este estudio es mostrar en una población de la península de Baja California Sur el comportamiento del estrés en los pacientes hospitalizados, cuya complejidad diagnóstica suele ser incluso similar a la de muchos casos del tercer nivel de atención. Al ser un estudio observacional, las asociaciones suelen ser débiles.

Conclusión

En el presente estudio se observó que no existe una diferencia estadísticamente significativa en el nivel de estrés de los pacientes hospitalizados en los Servicios de Medicina Interna y Cirugía del HGZ + MF #1: es leve, con una prevalencia similar en cuanto al sexo de los pacientes.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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