ISSN: 1889-5433 (papel) ISSN: 2254-5506 (digital) secretaria@mgyf.org

Artículo Original

Información del artículo


Historia del artículo:

Recibido el 15 de febrero de 2018
Aceptado el 28 de julio de 2018
On-line el 21 de diciembre de 2018


Palabras clave:

Embarazo de alto riesgo
Dinámica familiar
Subsistema conyugal


*Autor para correspondencia

Correo electrónico:
osvaldo.garciat@prodigy.net.mx
((O. García Torres).

http://dx.doi.org/10.24038/mgyf.2018.042

Osvaldo García Torresa,*, Reyna Lucero Caro Félixa, Andrea Socorro Álvarez Villaseñorb

aHospital General de Zona + Medicina Familiar Nº 1. bCoordinación Auxiliar Médico de Investigación de Salud.
Instituto Mexicano del Seguro Social. La Paz. Baja California Sur. México

Resumen


Introducción. El embarazo conlleva cambios fisiológicos y emocionales que pueden afectar a la dinámica familiar. Algunos aspectos psicosociales no favorecen la adaptación al embarazo, pueden causar cambios emocionales y generar manifestaciones ansiosas y depresivas.

Objetivo general. Conocer la relación del embarazo de alto riesgo con la dinámica familiar y el subsistema conyugal.

Material y método. Estudio observacional en 30 pacientes embarazadas con riesgo obstétrico alto que se encontraban viviendo con su pareja. Se evaluaron por medio del test APGAR familiar y el subsistema conyugal. Se utilizó estadística descriptiva para variables demográficas y chi2 para asociación.

Resultados. De acuerdo con la tipología familiar, 73,3 % nucleares, 66,7 % modernas, 83,3 % integradas, 100 % urbanas y 50 % son empleadas. El 93,3 % de las familias son funcionales (APGAR) y según el subsistema familiar, 90 % fueron funcionales. No se encontró asociación estadísticamente significativa entre riesgo obstétrico y APGAR familiar (p=0,121, IC 95 % 0,106-0,118). Tampoco se encontró asociación estadísticamente significativa entre el riesgo obstétrico y el subsistema conyugal (p=0,475, IC 95 % 0,694-0,712).

Conclusión. No se encontró relación del embarazo de alto riesgo con la dinámica familiar ni con el subsistema conyugal.

© 2018 Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.
Publicado por Ergon Creación, S.A.


Relationship of high risk pregnancy with familial dynamics and marital subsystem


Keywords:

High risk pregnancy
Family dynamics
Marital subsystem

Abstract


Introduction. Pregnancy leads to physiological and emotional changes that can affect family dynamics. Some psychosocial aspects do not favor the adaptation to pregnancy and can cause emotional changes, generating anxious and depressive manifestations.

Course objective. To know the relation of the high risk pregnancy with the family dynamics and the marital subsystem.

Material and method. Observational study in 30 pregnant patients with high obstetric risk who were living with their partner. They were evaluated by the family APGAR test and the marital subsystem. Descriptive statistics were used for demographic variables and chi2 for association.

Results. According to the family typology, 73.3% nuclear, 66.7% modern, 83.3% integrated, 100% urban and 50% are employed. 93.3% of the families are functional (APGAR) and according to the family subsystem, 90% were functional. No significance was found between obstetric risk and family APGAR (p = 0.1.21, 95% CI 0.106-0.118). As between the obstetric risk and the marital subsystem, no significance was found, finding p = 0.475, 95% CI 0.694-0.712.

Conclusion. No high-risk pregnancy relationship was found with family dynamics or with the marital subsystem.

© 2018 Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.
Published by  Ergon Creación, S.A.

El embarazo es una condición fisiológica que trae cambios generales en la vida de la mujer embarazada y su familia, ya que la nueva condición exige cambios y modificaciones al grupo familiar en su estructura y funcionamiento interno, así como en las relaciones con otros sistemas sociales1. En la mujer se presenta una disminución significativa del funcionamiento físico2.

En el embarazo se presentan retos fisiológicos y psicológicos tanto para las mujeres, como para los médicos que las atienden. Además se ha demostrado que recibir apoyo de la pareja durante el embarazo predice una buena salud materna prenatal y durante la etapa post-parto3.

Diversos factores, como uso de fármacos o de drogas, patologías previas como diabetes, hipertensión arterial, asma, fenilcetonuria, enfermedad tiroidea, epilepsia, y exposición a enfermedades infecciosas y el estado de inmunización, pueden tener un efecto significativo sobre el curso de la gestación y constituyen factores que llevan a un embarazo de alto riesgo4. Por otro lado, el embarazo es un periodo de vulnerabilidad en el que puede surgir depresión y estrés emocional materno. Adicionalmente, después del nacimiento, los cambios emocionales representan un riesgo potencial para el bienestar de las madres y sus familias5.

La influencia de aspectos psicosociales, tales como los socioeconómicos (empleo, pobreza y trabajo doméstico), psicológicos (eventos de vida y aislamiento social), presencia de estrés por conflictos de pareja (eventos de la vida negativos, insatisfacción con respecto al embarazo o enfermedades), apoyo social (de la pareja, de amigos, familiares y número de amigos)6, dificultan la adaptación de la mujer en su nuevo estado y le causan conflictos, al incumplir las exigencias del exterior que impactan en su estado emocional, y generan manifestaciones ansiosas y depresivas6,7.

En el entorno familiar se puede desencadenar violencia intrafamiliar y aumenta la probabilidad de tener complicaciones durante el parto y post-parto, con complicaciones como la amenaza de parto pre-término8, lo que es un problema de salud pública por su alta mortalidad neonatal y las elevadas tasas de secuelas neurológicas y pulmonares después del periodo perinatal9.

Las mujeres que presentan embarazos de alto riesgo con frecuencia padecen alteraciones psicológicas como respuesta a la necesidad de adaptarse a su nueva condición, lo que se manifiesta a través de sintomatología ansiosa10.

Muchas madres aceptan y disfrutan los cambios propios del embarazo; algunas no comparten estos sentimientos y con frecuencia padecen algún trastorno psicológico que puede incluir desde una grave angustia reactiva hasta problemas psicológicos, físicos y sociales6,7. Ross y McLean estudiaron reportes acerca de embarazo y ansiedad (publicados entre 1996 y 2005), en que la prevalencia de ansiedad en el embarazo y post-parto se sitúa en 5-8 % de las mujeres11. En este periodo de angustia no es solo asunto de la madre sino también de su pareja y demás miembros de la familia6,7.

En la gestación de alto riesgo se considera que la madre, el feto y/o el neonato tienen mayor probabilidad de enfermar, morir o padecer secuelas antes y después del parto12,13. Cordero y González llaman la atención acerca de la gestación a edad muy temprana y después de los 35 años, que presenta un incremento del riesgo adicional del parto para la morbilidad materna; es importante en los países en desarrollo, donde las mujeres tienen con frecuencia numerosos hijos14, además de la falta de acceso a cuidados prenatales adecuados, consumo de tabaco, ingestión de alcohol y exposición a riesgos ocupacionales15.

La aparición de emociones, sentimientos de culpa y fallas pueden complicar la evolución y contribuir al nacimiento de un bebé antes del término, lo que puede llevar a un momento de crisis para la familia16, que produce cambios psíquicos en el hombre y la mujer que serán padres. Algunos autores sugieren que las parejas se vuelven más insatisfechas con su relación después tener hijos, porque la llegada de un nuevo miembro requiere la reorganización de la dinámica familiar, que puede experimentarse como una crisis17.

Al ser importante conocer la dinámica familiar durante el embarazo, en nuestro medio contamos con instrumentos de medición de la dinámica familiar, la función familiar y el subsistema conyugal. Estos instrumentos han sido mejorados a través de su historia y avalados actualmente para su utilización. Tal es el caso del instrumento para evaluar el subsistema conyugal aplicado en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) desde hace 10 años para aplicación única y exclusivamente a la pareja18.

El subsistema conyugal en la familia se constituye cuando un hombre y una mujer deciden unirse con la intención de constituir una familia, que representa un refugio ante el estrés externo y la base para el contacto con otros sistemas sociales. El subsistema debe desarrollar límites que lo protejan de la interferencia de las demandas y necesidades de otros sistemas; por ejemplo, cuando hay hijos, deben poseer un territorio psicosocial que no afecte el funcionamiento del subsistema conyugal19.

Adicionalmente, aunque las pacientes en embarazo de alto riesgo asisten a consulta en las unidades de Medicina Familiar y Trabajo Social, no hay herramientas que permitan proporcionar apoyo psicológico a la paciente y su pareja, lo que puede conducir a agravar o modificar los factores de riesgo, teniendo en cuenta que la dinámica familiar es parte importante en el desarrollo del embarazo.

Objetivo

El propósito de este estudio fue conocer la relación del embarazo de alto riesgo con la dinámica familiar y el subsistema conyugal.

Material y métodos

Se realizó un estudio transversal y descriptivo en el Hospital General de Zona + Unidad de Medicina Familiar número uno (La Paz, Baja California Sur), en los meses de septiembre-diciembre de 2017.

Con un total de 128 pacientes embarazadas de alto riesgo atendidas en la unidad, se seleccionaron un total de 30 pacientes con sus parejas, de acuerdo con la fórmula de una sola proporción, mediante muestreo no probabilístico de casos consecutivos.

Se definió como alto riesgo toda patología que ponga en riesgo el embarazo, codificada en el expediente clínico (SIMF). Para la dinámica familiar se utilizó el test de APGAR familiar, calificando como altamente disfuncional, moderadamente funcional y funcional. El subsistema familiar se calificó como gravemente disfuncional, disfunción moderada y funcional. También se analizaron otras variables demográficas como la edad y su tipología familiar.

Se excluyeron pacientes solteras, mujeres menores de 18 años embarazadas y que no presentasen riesgo obstétrico.

Para el análisis de variables numéricas y de razón utilizamos un análisis descriptivo con medidas de tendencia central (media, moda, mediana) y dispersión (rango, desviación estándar). Para las variables cualitativas (dicotómicas y categóricas) se utilizaron frecuencias (%), con cálculo de intervalos de confianza al 95 % (IC 95 %).

Para el caso de las variables evaluadas mediante frecuencias se utilizó la Chi cuadrada de Pearson. Para evaluar factores de riesgo se utilizó la razón de momios (Odds Ratio) con cálculo de IC 95 %. Un valor de “p” de hasta 0,05 fue considerado como significativo.

Una vez recolectados los datos se procedió a codificar las respuestas para efectuar el procesamiento de los datos y el análisis estadístico pertinente, usando el paquete Excel 2010 y SPSS 22. Se obtuvieron los datos más significativos para expresar los resultados, comentarios y conclusión.

Este proyecto de investigación fue autorizado por el comité local de investigación 301 y obtuvo el registro R-2017-301-127.

Resultados

Con el fin de determinar la posible relación entre el embarazo de alto riego y la dinámica familiar y el subsistema conyugal, se aplicó una encuesta a 30 mujeres embarazadas con factores de riesgo obstétrico y sus parejas. Las mujeres tenían una media de edad 32,67 años (DE 5,95).

La tabla 1 representa las características de la dinámica familiar y el subsistema conyugal comparando el grado de funcionalidad según el sexo.

En la tabla 2 se observan las características de la tipología familiar; cabe destacar que predominan las familias nucleares (73,3 %), las modernas (66,7 %) y la integradas (83,3 %).

La tabla 3 muestra la asociación del embarazo de alto riesgo con las variables de la familia. Se encontró diferencia estadísticamente significativa en la tipología familiar (familia nuclear según su conformación), con una p= 0,023 (OR 0,016; IC 95 % 0,014-0,019 %). En el resto de las variables no se encontró diferencia estadísticamente significativa.

En esta población fueron más frecuentes las familias de conformación nuclear y el porcentaje más alto de presentación de embarazos de alto riesgo. Por tanto, hay que poner mayor énfasis en este tipo de familias, en el seguimiento que realiza el médico de primer nivel y en evitar complicaciones futuras.

Tabla 1 – Características de la dinámica familiar de las pacientes (n=30).
Tabla 2 – Características de la tipología familiar (n=30).
Tabla 3 – Asociación de las variables (n=30).

Comentarios

En la población estudiada la conformación de las familias encuestadas mostró mayor porcentaje de la tipología nuclear (73,3 %). El 66,7 % fueron familias modernas y en estas se encontró riesgo obstétrico alto en 36 %. Se encontró que no existe relación entre el resultado de la conformación, el desarrollo y la integración de la familia de la paciente con el riesgo obstétrico, ya que se encontró que sin importar el riesgo obstétrico la gran mayoría de las pacientes presentan una funcionalidad normal. Se puede atribuir el alto porcentaje de familias nucleares a que esa es la tendencia del tipo de familia en nuestro país (97 %), como se demuestra en el estudio de Montalvo Reyna y cols20.

En la conformación de la tipología familiar se encontró asociación estadísticamente significativa con el embarazo de alto riesgo (p=0,023; OR 0,016; IC 95 % 0,014-0,019 %).

Los resultados del APGAR mostraron que 90 % de las pacientes tienen una familia funcional. Presentan riesgo obstétrico muy alto el 6,7 % de mujeres con moderada funcionalidad, mientras que en las familias funcionales es mayor (13,3 %). Sin embargo, no encontramos asociación entre el resultado del APGAR familiar de la embarazada y el riesgo obstétrico, aunque debe contarse con la limitación que supone la escasez de muestra (solo un caso con APGAR grave y dos con APGAR moderado).

Los resultados del subsistema conyugal mostraron que 93,3 % de las mujeres encuestadas tienen una pareja funcional. Para la disfunción moderada se encontró un riesgo obstétrico muy alto en 3,3 %. En las parejas funcionales 16,7 % tenía el riesgo obstétrico muy alto. Sin embargo, se encontró que no existe relación entre al resultado del APGAR familiar de la paciente y el riesgo obstétrico, ya que se encontró que, sin importar el riesgo obstétrico, la gran mayoría de las pacientes presentan una funcionalidad normal.

A partir de los resultados de las encuestas, este estudio sugiere que la dinámica familiar encontrada en las familias de las mujeres embarazadas encuestadas no es un factor determinante del alto riesgo obstétrico en esta población. Las limitaciones del estudio incluyen que el total de muestra fueron familias urbanas, y esta variable de confusión no puede ser analizada en este estudio.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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