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Historia del artículo:
Recibido el 13 de diciembre de 2023
Aceptado el 24 de diciembre de 2024
On-line el 31 de enero de 2025


Palabras clave:
Cirrosis hepática
Liver-risk
Fibrosis hepática


*Autor para correspondencia
Correo electrónico:
elpiyo127@hotmail.com
(E. García Ramón).
http://dx.doi.org/10.24038/mgyf.2024.062


Keywords:
Liver cirrhosis
Liver-risk
Liver fibrosis

Emérito Peramato Martína, Manuel Jesús Luengo Martínb, Elpidio García Ramónc,*, Yolanda Granja Garranzd, Nerea García Granjae, Esther Fernández Corralf

aPersonal emérito de la G.R.S. adscrito a la Gerencia de Atención Primaria de Zamora. b Centro de Salud de Guijuelo (Salamanca). cGerencia de Atención Primaria de Valladolid Oeste. dCentro de Salud Plaza del Ejército. Valladolid. eEnfermera de familia. Centro de Salud Huerta del Rey (Valladolid). fDiplomada en Enfermería. Centro de Salud Benavente Norte. Benavente (Zamora).


Resumen

La cirrosis hepática es la patología más grave y frecuente de este órgano y representa el estadio final de muchas enfermedades que afectan al hígado y finalmente el cáncer hepático.

La fibrosis hepática como lesión previa es un proceso altamente dinámico y potencialmente reversible. Por tanto, es fundamental establecer estrategias de detección temprana de la misma, con el objeto de identificar pacientes en fase asintomática.

Nos vamos a centrar en un nuevo índice de riesgo denominado “liver-risk”, una especie de calculadora de daño que está basado en 8 variables. Tan solo requiere de unos sencillos datos demográficos y de laboratorio.

Según los estudios, la puntuación “liver-risk”, basada en los 8 mencionados parámetros simples, predijo con mucha precisión la presencia de fibrosis hepática en sujetos asintomáticos, La implementación en los Centros de Atención Primaria está plenamente justificada, ya que hablamos de una enfermedad frecuente y grave y es una intervención muy coste-efectiva.

© 2024 Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.
Publicado por Ergon Creación, S.A.


Liverscreen: population screening for chronic liver disease. A new paradigm

Abstract


Liver cirrhosis is the most serious and frequent pathology of this organ and represents the final stage of many diseases that affect the liver and finally liver cancer.

Liver fibrosis as a previous injury is a highly dynamic and potentially reversible process. Therefore, it is essential to establish early detection strategies, in order to detect patients in the asymptomatic phase.

We are going to focus on a new risk index called “liver-risk”, a kind of damage calculator that is based on 8 variables, it only requires some simple demographic and laboratory data.

According to the studies, the “liver-risk” score, based on the 8 mentioned simple parameters, very accurately predicted the presence of liver fibrosis in asymptomatic subjects. The implementation in Primary Care centers is fully justified, since we are talking about a common and serious and is a very cost-effective intervention.

© 2024 Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.
Published by  Ergon Creación, S.A.

Cirrosis hepática

Es la patología más grave y frecuente de este órgano. Es una enfermedad crónica, progresiva e irreversible, consecuencia de una inflamación crónica de larga evolución, que produce destrucción de los hepatocitos y acumulación progresiva de colágeno en el tejido hepático; esto da lugar a la formación de fibrosis y nódulos de regeneración que alteran la circulación intrahepática y conduce a la hipertensión portal.

Es la decimoprimera causa de mortalidad general en el mundo y se calcula que ocasiona unos dos millones de muertes al año1,8.

Una de las principales hipótesis del origen de la DPP es una alteración hormonal. En esta se da una disminución abrupta de progesterona y estrógenos tras el parto que dan origen a trastornos del ánimo en mujeres susceptibles1,2.

Representa el estadio final de muchas enfermedades que afectan al hígado. Las causas son muy variadas y se exponen en la tabla 1. Otros cofactores que acrecientan el daño y la rapidez del proceso se incluyen en la tabla 2. Por último, las complicaciones de la cirrosis hepática se representan en la tabla 3.

La hepatitis C se consideró la principal causa de enfermedad hepática en los últimos 30 años, pero gracias al efectivo tratamiento antiviral directo y las estrategias de cribado de cara a su eliminación, actualmente ha disminuido significativamente. La infección por el virus de la hepatitis B sigue descendiendo y actualmente se estima que afecta al 0,7 % de la población española, mientras que la enfermedad hepática por consumo de alcohol (EHALc) y la enfermedad por hígado graso no alcohólico (EGNHA) son los principales problemas de salud hepática en nuestro medio: constituyen el 40-60 % de los casos en Europa y Norteamérica11,13.

La cirrosis, desarrollada después de un largo período de inflamación, evoluciona desde una fase asintomática (cirrosis compensada) a una fase sintomática (cirrosis descompensada). Sus complicaciones a menudo ocasionan hospitalización, deterioro de la calidad de vida y alta mortalidad1.

La carga de la cirrosis está creciendo de forma importante. Así, sabemos que ha habido un aumento del 47 % de la mortalidad entre 2010 y 2021. Es la segunda causa principal de años de trabajo perdidos entre los europeos. Su prevalencia está creciendo en países occidentales como consecuencia sobre todo de la obesidad y la diabetes mellitus, así como por el consumo de alcohol como segunda causa2.

La enfermedad crónica hepática permanece silente hasta que está muy avanzada: al menos al principio, el hígado no duele ni se queja cuando sufre.

Actualmente, las principales causas de la cirrosis hepática son la EGNHA y la EHALc, aunque no hay que olvidar las infecciones por los virus de la hepatitis B, C y D (esta última precisa de la presencia del virus B para causar daño hepático).

El carcinoma hepatocelular representa por sí solo el 3,5 % de todas las muertes por cáncer.

Tabla 1 – Causas de cirrosis hepática13.
Tabla 2 – Cofactores favorecedores o que acrecientan la cirrosis hepática.
Tabla 3 – Complicaciones de la cirrosis hepática.

Detección temprana de la fibrosis hepática: liverscreen

Liver-risk

Se puede determinar el grado de fibrosis mediante métodos invasivos (la biopsia hepática o determinación del gradiente de presión de venosa hepática), que en nuestros centros de salud no se encuentran disponibles y conllevan riesgos nada despreciables para los pacientes8; o bien mediante métodos no invasivos. Nos vamos a centrar en un nuevo índice de riesgo denominado “liver-risk”, una especie de calculadora de daño que tan solo requiere de unos sencillos datos demográficos y de laboratorio. Si las puntuaciones son bajas, el paciente no requerirá de mayores estudios; en cambio, si son altas, deberá ser estudiado mediante elastografía hepática. Esta estrategia, sin duda, supone un cambio de paradigma: identifica a las personas de la población general aparentemente sanas, pero que pueden estar en peligro de desarrollar una enfermedad hepática grave en el futuro3

El índice “liver-risk” está basado en 8 variables:

  • Edad.
  • Sexo.
  • Glucemia.
  • Colesterol total.
  • GPT o ALT: transaminasa glutámico-pirúvica o alanino-amino-transferasa.
  • GOT o AST: transaminasa glutámico-oxalacética o aspartato-amino-transferasa.
  • GGT: gamma-glutamil-transferasa (presente en todo el cuerpo, principalmente en el hígado).
  • Plaquetas.

Su importancia radica en su alta precisión para identificar pacientes de riesgo de enfermedad hepática crónica en la población general: su detección temprana permite tener la oportunidad de prevenir la progresión de la misma.

Las 8 variables referidas se introducen en una calculadora de riesgo que se encuentra en la web www.liverriskscore.com y se realiza automáticamente el caculo numérico; también aparece una escala de colores con el riesgo de enfermar:

  • Por debajo de 6, el riesgo es mínimo.
  • De 6 a 10 es bajo.
  • De 10 a 15 es intermedio.
  • A partir de 15 es alto.
  • A partir de un riesgo intermedio (10-15) hay que actuar con modificaciones del estilo de vida o tratamientos específicos que frenen la progresión de la enfermedad y eviten muchas muertes.

    Elastografía hepática

    Es una prueba de imagen que permite valorar de forma inocua la elasticidad hepática. La elastografía de transición, más conocida como “fibroscán”, es un método a ciegas, sin control visual del hígado, y presenta limitaciones muy importantes en caso de obesidad o ascitis. La elastografía, incorporada a los equipos de ecografía, permite al mismo tiempo la visualización del hígado y la medición de fibrosis.

    La única preparación que se ha de recomendar al paciente es un ayuno de 6 horas; en su realización no se utilizan más de 10-15 minutos.

    La medición se hace con el paciente en decúbito supino o con una rotación de 30 grados hacia el lado izquierdo, con elevación del brazo derecho para aumentar la ventana acústica intercostal. El transductor se coloca en posición intercostal; una vez ajustados los parámetros en modo B, se identifica una porción de hígado libre de vasos y a dos centímetros de la cúpula hepática se realiza la medición en espiración. Los resultados de rigidez se expresan en kilopascales (KPa) (tabla 4)5

    Los dispositivos actuales llevan incorporado el controlled attenuation parameter (CAP), una nueva aplicación que permite estimar cuantitativamente la esteatosis; de esta manera, la misma exploración puede determinar el grado de esteatosis y de fibrosis. El CAP mide el grado de atenuación (expresado en dB/m y variable entre 100 y 400 dB/m) de la onda de ultrasonido transmitida a través del hígado. El resultado es proporcional a la cantidad de grasa hepática (tabla 5)7

    En la evaluación del paciente con enfermedad hepática crónica, la ecografía es la técnica de imagen de elección inicial; es accesible, segura y sensible en la detección de alteraciones morfológicas hepáticas, lesiones focales, trombosis portal e hipertensión portal. En la tabla 6 exponemos los grados de esteatosis hepática diagnosticada por ecografía, así como las características ecográficas evolutivas de la cirrosis hepática13,14.

    El objetivo de esta revisión es establecer el “liverscreen” como método rutinario en las consultas de atención primaria para detectar precozmente la enfermedad inflamatoria hepática y, consecuentemente, lograr la disminución de la cirrosis y el cáncer hepático, que previsiblemente seguirán en aumento: el consumo de alcohol no se ha frenado y el incremento de la prevalencia de la obesidad tampoco. Se puede utilizar tanto en la población general como en personas con sospecha de patología hepática.

    Tabla 4 – Grados de fibrosis hepática.
    Tabla 5 – Intervalos de puntuación CAP y su correspondiente grado de esteatosis.
    Tabla 6 – Grados ecográficos de la esteatosis hepática  y características ecográficas evolutivas de la cirrosis hepática.

    Desarrollo e investigación del liverscreen

    Para desarrollar el índice “liver-risk” se llevó a cabo un estudio de investigación publicado en The Lancet3. Se recopilaron datos de 6.400 personas, en principio sanas.

    Se les sometió a una elastografía transitoria controlada por vibración (ET). Esta prueba mide la rigidez del hígado (LSM). Si la LSM es igual o mayor de 8 Kpa, se remite al paciente para evaluación adicional por fibrosis hepática. El 3,6 % de la población estudiada tenía una patología no diagnosticada, la mayoría EHGNA.

    Posteriormente, el índice de riesgo “liver-risk” se validó en un grupo de 8.369 personas de la población general y se determinó su valor pronóstico en una cohorte de 416.000 participantes sin enfermedad hepática y con un seguimiento de 12 años.

    La conclusión del estudio fue que la puntuación “liver-risk”, basada en los 8 mencionados parámetros simples, predijo con mucha precisión la presencia de fibrosis hepática en personas asintomáticas, lo que significa que existe un gran potencial de cambiar el enfoque actual: desde el diagnóstico tardío de enfermedades hepáticas crónicas, cuando los pacientes ya han desarrollado cirrosis, hasta el diagnóstico de fibrosis hepática en personas sin síntomas; con ello se evita la progresión de la enfermedad2.

    El estudio y el modelo publicado de “liverscreen” en el mencionado artículo, han sido desarrollados en el marco de un proyecto europeo liderado por el Hospital Clinic IDIBAPS, y está financiado por Horizon 2020, de la Unión Europea, con 6 millones de euros. En este proyecto participan 43 hospitales y centros de investigación de España, Dinamarca, Francia, Holanda, Inglaterra, Alemania, Italia y Croacia3,6.

    Enfermedad por hígado graso no alcohólico

    Debido a su enorme incremento, que afecta a no menos del 25 % de la población general mundial y del 60-80 % en poblaciones de riesgo (pacientes con obesidad o diabetes), queremos profundizar un poco más en esta dolencia, ya que su detección en las consultas de atención primaria es fundamental. Es la principal causa de cirrosis “oculta” (es decir no conocida previamente8,17.

    Fue descrita por primera vez por Zelman en 1952 en pacientes obesos con enfermedad hepática. Posteriormente, Ludwig, en 1980, acuñó el término esteatohepatitis no alcohólica al observar cambios histológicos similares a los encontrados en hepatitis alcohólica, pero con consumo de alcohol insignificante. Actualmente es la patología hepática más prevalente en el mundo7,17.

    Esta patología se define como la presencia de esteatosis hepática crónica en una prueba de imagen, habitualmente ecografía, o una biopsia hepática, más la ausencia de causas secundarias: consumo de alcohol mayor de 20 g/día para hombres y de 10 g/día para mujeres, ingestión de medicamentos hepatotóxicos en los últimos seis meses, virus B y C de la hepatitis, hemocromatosis, autoinmunidad y otras causas de hepatopatía crónica.

    El concepto de hígado graso abarca un espectro que va desde la etapa inicial, la esteatosis simple sin inflamación ni fibrosis, pasando por la esteatohepatitis con inflamación y fibrosis y culminando en la etapa más avanzada: la cirrosis12.

    La esteatohepatitis se caracteriza por esteatosis, lesión celular, inflamación lobular y balonamiento hepatocelular, que puede avanzar a fibrosis y cirrosis y también a carcinoma hepatocelular. Es el subtipo más agresivo de la EHGNA. La estimación acumulada de progresión a fibrosis sugiere que requiere unos 7,7 años para que un individuo con esteatohepatitis avance a la etapa de fibrosis16.

    Asimismo, la EHGNA es la principal causa de anormalidad de las pruebas de función hepática en los países occidentales16.

    La esteatohepatitis se diagnostica ante la presencia de esteatosis hepática en cualquier imagen o en una biopsia hepática en al menos el 5 % del tejido examinado. Se caracteriza por el depósito de ácidos grasos y triglicéridos en el citoplasma de más de un 5 % de los hepatocitos7,9.

    Principalmente se asocia a uno o más componentes del síndrome metabólico: obesidad, hipertensión arterial, dislipe-mia y resistencia a la insulina o diabetes manifiesta; con un mayor riesgo de fibrosis grave y de enfermedad cardiovascular de forma independiente, también se ha descrito en estos pacientes un aumento de enfermedades malignas4,15.

    La prueba de imagen más utilizada para su diagnóstico es la ecografía, como ya hemos comentado más arriba, debido a su alta disponibilidad, seguridad, no invasividad, bajo coste, exactitud en el diagnóstico. Su sensibilidad para diagnosticar esteatosis es del 93 % cuando el hígado tiene más del 33 % de grasa; por debajo de 20-30 % de presencia de grasa su sensibilidad es muy escasa. Tampoco distingue entre esteatosis y fibrosis y es operador-dependiente.

    El método más sensible (detección con tan solo 3 % de grasa intrahepática) es la resonancia magnética, pero su coste es elevado y su disponibilidad baja. Solo la elastografía puede distinguir si hay presencia de fibrosis15.

    La primera causa de muerte en los pacientes con EHGNA es la enfermedad cardiovascular, seguida del cáncer (tanto del tracto gastrointestinal como extraintestinal), por delante incluso de la muerte por causa hepática, especialmente en las fases más precoces de la enfermedad. La EGHNA es un factor de riesgo para numerosas enfermedades cardiovasculares: se puede objetivar enfermedad renal crónica en 20-50 % de los pacientes con EGHNA17.

    Actualmente la esteatosis hepática es la indicación con más rápido crecimiento para el trasplante hepático por cirrosis descompensada o hepatocarcinoma4. Además, es la principal causa de cirrosis criptogenética en la población general10.

    Implementación del programa de cribado

    La implementación de un programa de cribado o de prevención secundaria, basado en el “liver-risk” para detectar la fibrosis hepática en los centros de Atención Primaria, está plenamente justificada, ya que hablamos de una enfermedad frecuente y grave y es una intervención muy coste-efectiva (el coste de la medicina curativa o reparativa es inmenso) y un gran aliado de los profesionales sanitarios: como hemos ido viendo en esta introducción, las enfermedades hepáticas crónicas están estrechamente relacionadas con el estadio de la fibrosis; sin embargo, su evaluación está limitada por la escasa correlación de la analítica hepática básica (pacientes con transaminasas elevadas pueden no tener fibrosis significativa y el 30 % de los pacientes con fibrosis avanzada tienen transaminasas normales), la complejidad de la biopsia hepática y la baja disponibilidad de la elastografía de transición.

    El índice “liver-risk”, basado en los 8 parámetros, es una estrategia de alta aplicabilidad, fiabilidad, disponibilidad y bajo coste.

    Conflicto de intereses

    Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

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