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Historia del artículo:
Recibido el 16 de octubre de 2025
Aceptado el 31 de diciembre de 2025
On-line el 6 de febrero de 2026


Palabras clave:
Diabetes mellitus
Enfermedad renal crónica
Control metabólico
Filtrado glomerular estimado


*Autor para correspondencia
Correo electrónico:
pedrodomsan@gmail.com
(P. Domínguez Sánchez-Migallón).
http://dx.doi.org/10.24038/mgyf.2025.062


Keywords:
Diabetes mellitus
Chronic kidney disease
Metabolic control
Glomerular filtration rate estimation

Pedro Domínguez Sánchez-Migallón*, Úrsula López Fuentes, Laura Cervantes Torres, Beatriz Jiménez Gómez del Pulgar, Luis Patiño Jiménez, María Isabel Alhambra Peinado; en representación del Grupo AZUER

Centro de Salud Manzanares 2. Ciudad Real.


Resumen

Objetivo. El objetivo principal es conocer las características clínico-metabólicas de los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 con enfermedad renal crónica (ERC), las diferencias con los sin ERC y las diferencias por sexos en los pacientes con ERC; como objetivos secundarios: conocer el grado de control, estadiaje y riesgo de episodios clínicos

Material y método. Estudio observacional, descriptivo y retrospectivo en la población diabética de al menos 18 años de edad del Centro de Salud de Manzanares 2, con criterios analíticos de ERC según la guía KDIGO. Los datos se han obtenido de la historia clínica electrónica.

Resultados. La muestra ha sido de 340 sujetos. La prevalencia de ERC es de 32,2 % y una enfermedad renal oculta de 18,5 %. El 51,3 % son mujeres y el 84,1 % tienen al menos 65 años de edad y con mayor tiempo de evolución de diabetes mellitus. Los factores de riesgo cardiovascular son más frecuentes en ERC, excepto tabaquismo. El daño orgánico duplica, al menos, a los sin ERC. El control tensional y glucídico son más bajos en pacientes con ERC (HbA1c < 7 % en 53,1 % frente a 59,0 % sin ERC). En las mujeres son peores que en los hombres, excepto los lípidos. Solo se consiguen objetivos en 32,7 % (PA ≤ 130/80), 84,1 % (HbA1c ≤ 8 %) y 60,2 % (LDL-colesterol < 100 mg/dl). El 38,1 % están en riesgo alto-muy alto, y el 14,9 % deberían ser controlados en Nefrología.

Conclusiones. Uno de cada tres diabéticos tiene ERC y en más de la mitad es “oculta”. Tienen mejor control lipídico que los sin ERC, aunque el control tensional y glucídico es mejorable. El control es peor en mujeres que en hombres. Casi el 40 % está en riesgo alto-muy alto de episodios cardiovasculares y uno de cada siete pacientes debería ser valorado por Nefrología.

© 2025 Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.
Published by  Ergon Creación, S.A.


Chronic kidney disease in type 2 diabetic patients in a primary care centre

Abstract

Objective. The main objective is to know the clinical-metabolic characteristics of patients with type 2 diabetes with CKD and the differences with those without CKD, and the differences by sex in patients with CKD, and as secondary objectives: to know the degree of control and to know the staging and risk of clinical events.

Material and method. Cross-sectional descriptive and retrospective study in the diabetic population ≥ 18 years of age at the Manzanares 2 Health Centre, with analytical criteria for CKD according to the KDIGO guide. The data have been obtained from the electronic medical history.

Results. The sample consisted of 340 subjects. The prevalence of CKD is 32.2 % and occult renal disease is 18.5 %. 51.3 % are women and 84.1 % ≥ 65 years of age and with a longer evolution time. Risk factors are more frequent in CKD, except smoking. Organic damage is at least twice that of those without CKD. Blood pressure and glucose control are lower in patients with CKD (HbA1c < 7 % in 53.1 % vs 59.0 % without CKD). In women, they are worse than in men, except for lipids. Objectives are only achieved in 32.7 % (BP ≤ 130/80), 84.1 % (HbA1c ≤ 8 %) and 60.2 % (LDL-cholesterol < 100 mg/dl). The 38.1 % are at high-very high risk, and 14.9 % should be monitored in Nephrology.

Conclusions. One in three diabetics has CKD and in more than half it is “hidden”. They have better lipid control than those without CKD, although blood pressure and glucose control could be improved. Control is worse in women than in men. Almost 40 % are at high-very high risk of cardiovascular events and one in seven patients should be evaluated by Nephrology.

© 2025 Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.
Published by  Ergon Creación, S.A.

Introducción

La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es una enfermedad crónica muy prevalente (14,8 % de la población española1); la enfermedad renal crónica (ERC) es un problema emergente en todo el mundo, a menudo infradiagnosticada por ser silente en estadios iniciales. Ambas representan un importante problema de salud pública y requieren de un abordaje multidisciplinar, incluida una adecuada prevención y detección precoz para disminuir la incidencia de problemas cardiovasculares.

La prevalencia de ERC en la población general es según varios estudios: de 15,1 % (Estudio ENRICA2), del 14,4 % (Estudio IBERICAN3) o del 11,48 % (Estudio SIMETAP-ERC4). La prevalencia de esta enfermedad es mayor en hombres, aumenta con la edad (alcanza el 40 % en mayores de 80 años) y en niveles socioeconómicos bajos; se asocia a patologías crónicas de alta prevalencia, como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial, la insuficiencia cardiaca y la cardiopatía isquémica5. Tener ERC ocasiona, por una parte, un aumento del riesgo de sufrir un episodio relacionado con la enfermedad vascular; por otra, el deterioro progresivo de la función renal puede llevar al paciente a necesitar terapia renal sustitutiva con diálisis o trasplante renal6.

La KDIGO7 (Kidney Disease Improving Global Outcomes

  • Descenso del filtrado glomerular estimado (FGe) (< 60 ml/min/1,73 m2).
  • La presencia de lesión o daño renal, referido a la existencia de alteraciones estructurales o funcionales del riñón, detectadas directamente en la biopsia renal o indirectamente (presencia de albuminuria, proteinuria, alteraciones en el sedimento urinario) en pruebas de imagen, hidroelectrolíticas o de otro tipo, de origen tubular o historia de trasplante renal.

La presencia de un solo criterio de los dos es suficiente para diagnosticar ERC. La albuminuria es un marcador temprano de nefropatía y predice tanto el riesgo de fallo renal como de ECV independientemente del FGe8; la presencia de ERC es un factor independiente predictor de enfermedad cardiovascular (ECV)9.

La enfermedad renal oculta (ERO) es una entidad clínica que define los estadios iniciales de ERC y no se detecta con los métodos usados habituales (creatinina sérica). Se define como la coexistencia de un FGe < 60 ml/min/1,73 m2 con creatinina normal (< 1,1 mg/dl en mujeres y < 1,2 mg/dl en varones).

Tanto la DM2 como la hipertensión arterial (HTA) se consideran factores de susceptibilidad, iniciadores y de progresión para el desarrollo de la ERC7. La obesidad y la dislipemia (frecuentemente asociados a la DM2) también son factores de susceptibilidad y progresión. Los pacientes con ERC tienen mayor probabilidad de fallecer por ECV que por enfermedad renal terminal10. Es frecuente que en el paciente diabético coexistan otros trastornos, como obesidad, HTA, dislipemia, ERC, insuficiencia cardiaca (IC) o enfermedad cardiovascular arteriosclerótica. Las vías fisiopatológicas comunes precisan de un abordaje integral, ya que la IC y la ERC son las primeras manifestaciones más frecuentes y presentaron una mayor mortalidad y reingresos, según el estudio de Sicras11. Recientemente la American Heart Association (AHA) define la interacción adversa entre estas afecciones como síndrome cardiovascular-reno-metabólico (CRM)12, trastorno sistémico caracterizado por interacciones fisiopatológicas entre factores de riesgo cardiovascular (FRCV), renales y metabólicos, que conducen a una disfunción multiorgánica y a una alta tasa de episodios cardiovasculares.

La DM2 afecta con diferentes consecuencias (sobre todo cardiovasculares) a la mujer que al hombre13. Aunque la prevalencia estimada en mujeres es ligeramente inferior a la de los hombres, su repercusión clínica y su impacto es mucho mayor en cualquiera de las etapas de la vida de la mujer14. Además, la mujer suele tener peor control de los FRCV15.

El 20-40 % de los diabéticos desarrollan a lo largo de su vida algún grado de ERC16; en la actualidad se estima que uno de cada tres padece ERC17.

Objetivos

El objetivo principal es conocer las características clínico-metabólicas de los pacientes con DM2 y ERC, y las diferencias con los que no padecen ERC, así como las posibles diferencias por sexos en los pacientes con ERC.

Como objetivos secundarios: conocer el grado de control (de presión arterial y metabólico) y conocer el estadiaje y riesgo de episodios clínicos.

Métodos

Es un estudio observacional, descriptivo y retrospectivo llevado a cabo en atención primaria, en el Centro de Salud Manzanares II. Comprende la población de Membrilla y más del 50 % de la población de Manzanares: 13.420 habitantes de ambos sexos, de al menos 18 años de edad.

El periodo de recogida de datos fue del 1 de junio al 31 de octubre de 2024.

La población analizada ha sido los 1.457 pacientes diagnosticados de DM2 de ambos sexos de la Zona de Salud identificados mediante la historia clínica electrónica (HCE) del Programa Turriano. Para el cálculo del tamaño muestral se empleó la fórmula de proporciones en poblaciones finitas y considerando una prevalencia de DM2 del 25 %. Se obtuvo un tamaño muestral mínimo de 288 pacientes.

Se excluyó a los pacientes con diabetes mellitus tipo 1, a los desplazados o adscritos temporalmente al cupo médico, a los fallecidos o trasladados (aunque figurasen en la base de datos), a aquellos cuyos datos clínico-analíticos se consideraron incompletos o no válidos, y a los que no habían otorgado el consentimiento informado.

La selección se realizó por muestreo aleatorio sistemático sobre el listado de pacientes con DM2 obtenido de cada uno de los cupos participantes. De cada paciente seleccionado, y previa consulta de la HCE, se rellenó una Hoja de Recogida de Datos (HRD), en la que se registraron:

  • Datos sociodemográficos.
  • Presencia de otros FRCV.
  • Repercusión macro y microvascular reflejada en la HCE.
  • Valores analíticos y antropométricos (solo si tenían una antigüedad de hasta 6 meses); en concreto: glucemia basal, HbA1c, colesterol total, HDL y LDL-colesterol, triglicéridos, creatinina (método CKD-EPI) y cociente microalbúmina/creatinina (CAC) (µg/mg) en orina de una micción.
  • Cifras de presión arterial de la última visita, presión de pulso e índice de masa corporal.

Los parámetros clínicos se determinaron para todos los pacientes en el laboratorio del hospital de referencia (Virgen de Altagracia de Manzanares) o se consultaron por el visor multicéntrico, pues se han considerado válidas las analíticas realizadas en cualquier hospital del Servicio de Salud.

Como criterios de control se consideraron:

  • Presión arterial (PA): < 140/90 mmHg (utilizando automedida domiciliaria); intentando conseguir cifras de PA sistólica (PAS) de 130/80 mmHg (si se tolerara) en pacientes con cociente CAC > 30 mg/g y especialmente si tenían cifras > 300 µg/mg; se trató de evitar reducir la PAS por debajo de 120 mmHg, sobre todo en pacientes de edad avanzada o con riesgo de hipotensión ortostática18.
  • Glucemia: para la HbA1c los objetivos individualizados apropiados podían variar desde 6,5 % a 8 %, en función de factores del paciente (gravedad de la ERC, complicaciones macrovasculares, comorbilidades, expectativa de vida, reconocimiento de hipoglucemia, tratamientos de riesgo de hipoglucemia)18.
  • Dislipemia: los objetivos de LDL-colesterol sugeridos son reducción del LDL-colesterol basal hasta 50 % respecto a la cifra basal y < 70 mg/dl en ERC grado 3; < 55 mg/dl en ERC grado 4 y grado 5 no en diálisis18.

Se estratificó la edad en tres tramos (< 65 años, 65-74 años y ≥ 75 años) y el tiempo de evolución de la diabetes en otros tres (< 5 años, 5-10 años y > 10 años).

Para conocer el estadiaje y el riesgo de episodios clínicos se empleó la tabla de KDIGO7, que clasifica a los pacientes según la tasa de FGe (G1-G5) y el CAC (A1-A3), de modo que a menor FGe o mayor CAC aumenta el riesgo de complicaciones cardiorrenales (mortalidad global, mortalidad cardiovascular, fracaso renal tratado con diálisis o trasplante, fracaso renal agudo y progresión de la enfermedad renal).

Se obtuvieron 340 HRD válidas.

Para el estudio descriptivo de los datos se utilizó la media (DE) para las variables cuantitativas y los porcentajes con intervalos de confianza al 95 % (IC95 %) para variables categóricas. Para la comparación de medias se empleó la t de Student y para la comparación de proporciones la prueba de Chi-cuadrado. El análisis estadístico se realizó con el programa estadístico G-Stat 2.0.

Resultados

La muestra fue de 340 pacientes (52,9 %, hombres); 113 tenían criterios de ERC, lo que supone una prevalencia de 33,2 % (IC95 %: 28,3-38,5), de los que el 61,1 % tienen FGe < 60 ml/min/1,73 m2 o CAC ≥ 30 µg/mg; el 23,8 % alteración en ambos criterios (figura 1).

Hay diferencias significativas (tabla 1) en cuanto a la edad media: mayor con ERC (p< 0,001); también entre grupos etarios con ERC y sin ERC (p< 0,05 y p< 0,001). Igual sucede con el tiempo medio de evolución desde el diagnóstico: mayor tiempo con ERC y en los tramos de edad (p< 0,001 y p< 0,05). En los tramos con ERC hay mayor porcentaje de HTA (85,8 % frente a 73,6 %, p< 0,05), pero menor de tabaquismo (6,2 % frente a 17,2 %, p< 0,01), sin diferencias en el porcentaje de pacientes con al menos 3 FRCV.

Hay mayor daño macro y microvascular (p< 0,001) en los pacientes con ERC, que al menos duplica (en daño microvascular casi se cuadriplica: 43,4 % frente a 11,0 %) el porcentaje de los sin ERC, aunque sin llegar a p< 0,05 en enfermedad cerebrovascular y retinopatía (p= 0,06). Es más frecuente el uso de monitorización continua de glucosa (15,1 % frente a 5,7 %, p< 0,01) en los pacientes con ERC.

No hay prácticamente diferencias en cuanto al índice de masa corporal (IMC), pero sí en los valores medios de PAS (más altos en ERC, p< 0,05) y PAD (más bajos en ERC, p< 0,01), mientras que el porcentaje con PA < 140/90 mmHg es mejor en los sin ERC (69,9 % frente a 74,5 %) (figura 2), al igual que en ≤ 130/80 mmHg (32,7 % frente a 37,9 %) pero sin llegar a ser estadísticamente significativos en ambos.

En los pacientes con CAC ≥ 30 µg/mg el objetivo de ≤ 130/80 mmHg se cumple solo en el 29 % de ellos (figura 1); existe un 15,1 % de pacientes con cifras tensionales < 120/80 mmHg (figura 2) en una población con ERC en la que el 85 % tienen al menos 65 años de edad y en los que la pluripatología suele ser frecuente. En cambio, sí hay diferencias en la presión de pulso [59,1 (15,1) mmHg frente a 52,2 (12,9) mmHg, p< 0,001] y porcentaje con presión de pulso de al menos 60 mmHg (48,7 % frente a 31,3 %, p< 0,01) más elevados en los ERC.

También hay diferencias en los valores de glucemia media [140,9 (42,3) mg/dl frente a 130,1 (34,5) mg/dl, p< 0,01] más elevados en ERC y en porcentaje con glucemia < 130 mg/dl (46,9 % frente a 58,2 %, p< 0,05) que son peores en ERC.

El valor medio de HbA1c es más alto en los con ERC [7,09 (1,27) %] que en los sin ERC [6,90 (1,00) %, p= 0,14]. No hay diferencias en los diversos porcentajes de control de HbA1c: 53,1 % con HbA1c < 7 % y 84,1 % de pacientes con ERC y HbA1c < 8 % (figura 2 y tabla 1).

El control del patrón lipídico es mejor en los pacientes con ERC que en los sin ERC, aunque solo llegar a ser significativo en cifras medias de colesterol total [166,8 (41,1) mg/dl en ERC frente a 176,2 (37,9) mg/dl en los sin ERC, p< 0,05] (tabla 1). En el resto (LDL-colesterol y porcentaje con LDL-colesterol < 100 mg/dl y de < 70 mg/dl) aun siendo mejores en los pacientes con ERC, no alcanzan la significación estadística, pero los niveles de HDL-colesterol son mejores en los sin ERC (p< 0,05).

El cumplimiento del objetivo de control lipídico en pacientes con ERC grado 3 (30-49 ml/min/1,73 m2, n= 58) solo se consigue en un 29,3 % de ellos; es del 25 % en los pacientes con ERC grado 4 y 5 (n= 12) (figura 2). Lógicamente, las mediciones del patrón de funcionalismo renal son peores en los pacientes con ERC (tabla 1).

El estadiaje y pronóstico para complicaciones cardiorrenales, mediante la coexistencia de FGe < 60 ml/min/1,73 m2 y de CAC ≥ 30 µg/mg, están reflejados en la figura 3: riesgo moderado 61,9 % (IC95 %: 52,3-70,9), riesgo alto 18,6 % (IC95 %: 11,9-27,0) y riesgo muy alto 19,5 % (IC95 %: 12,-27,9). El estadio más prevalente es G3 (51,3 %: G3A 31,8 % y G3B 19,5 %), seguido por G2 (26,6 %), G1 (11,5 %), G4 (9,6 %) y G5 (0,9 %). En CAC, el más prevalente es A2 (aumento moderado: 30-300 µg/mg) con un 53,1 %, seguido de A1 (aumento leve) con un 38,9 % y A3 (aumento grave) en el 7,9 %. El 14,9 % (uno de cada siete) de los pacientes con ERC deberían ser remitidos a Nefrología.

Si el control clínico-metabólico es peor en los pacientes con ERC que en los que no la tienen, el control diferenciado por sexos en los que tienen ERC (55 hombres y 58 mujeres) indica que es peor en la mujer que en el hombre; en la tabla 2 quedan reflejadas las diferencias en los parámetros en los que hay significación estadística (o está próxima a ella, ya que el reducido número de pacientes no permite destacar claramente las diferencias significativas en algunos parámetros).

En las mujeres hay mayor prevalencia de HTA y dislipemia; aunque es menor en obesidad y tabaquismo, es mayor el porcentaje con ≥ 3 FRCV. En hombres es mayor la presencia de cardiopatía isquémica (25,5 % frente a 8,6 %, p< 0,05) y de arteriopatía periférica (25,5 % frente a 10,3 %, p< 0,05), pero menor en enfermedad cerebrovascular (5,5 % frente a 15,5 %, p= 0,08). El daño microvascular reflejado en la HCE es mayor en hombres que en mujeres (52,7 % frente a 34,5 %, p= 0,05).

Aunque los IMC son similares, el porcentaje de mujeres con IMC < 30 kg/m2 (55,2 %) es mayor que el de hombres (43,7 %), si bien el control tensional es mejor en hombres en PA < 140/90 mmHg (p= 0,06).

El control glucídico es mejor en hombres en cuanto a cifras medias de glucemia, HbA1c media (p= 0,06) y porcentajes (90,9 % frente a 77,6 % en el rango de HbA1c < 6,5-8 %, p= 0,053).

El control lipídico es mejor en hombres (p de < 0,05 a < 0,001) con valores medios de colesterol más bajos (p< 0,001) y porcentajes de control mejores que en mujeres: colesterol total < 200 mg/dl (89,1 % frente a 67,2 %, p< 0,01), LDL-colesterol < 100 mg/dl (72,7 % frente a 48,3 %, p< 0,01) y LDL-colesterol < 70 mg/dl (38,2 % frente a 17,2 %, p< 0,05), excepto en HDL-colesterol, más alto en mujeres [49,8 (14,9) mg/dl] que en hombres [42,1 (11,7) mg/dl, p< 0,01].

En los valores de funcionalismo renal, el valor medio de creatinina es más elevado en hombres que en mujeres [1,40 (0,92) frente a 1,17 (0,66)]; solo son más altos los porcentajes de FGe < 60 ml/min/1,73 m2 en mujeres (65,5 % frente a 58,2 %). Son casi significativas (p= 0,08) las diferencias en porcentajes con CAC ≥ 30 µg/mg entre hombres y mujeres (69,1 % frente a 53,4 %), mientras que la presencia simultánea de FGe< 60 ml/min/1,73 m2 y CAC ≥ 30 µg/mg, aun siendo más alta en hombres (30,9 %) que en mujeres (18,9 %), no alcanza significación estadística.

Figura 1 – Diagnóstico de ERC (porcentaje según criterio diagnóstico).

Figura 1 – Diagnóstico de ERC (porcentaje según criterio diagnóstico).

Tabla 1 – Características clínico-metabólicas ERC/no ERC

Tabla 1 – Características clínico-metabólicas ERC/no ERC

Figura 2 – Cumplimiento de criterios de control

Figura 2 – Cumplimiento de criterios de control.

Tabla 2 – Características clínico-metabólicas ERC (por sexos)

Tabla 2 – Características clínico-metabólicas ERC (por sexos)

Figura 3 – Estadiaje y pronóstico de riesgo de episodios clínicos

Figura 3 – Estadiaje y pronóstico de riesgo de episodios clínicos

Comentarios y conclusiones

La prevalencia de ERC en nuestro estudio es 33,2 % (IC95 %: 28,2-38,5), similar al 33,0 % descrito por Mata-Cases et al19, superior al 23,2 % de Mur20, pero inferior al 34,6 % de Lou Arnal21, al 34,9 % de Fernández22 y al 37,2 % de Martínez Candela23, si bien este valor es en mayores de 64 años. El 18,5% (IC95 %: 11,9-26,9) tienen ERO, superior al 14 %24 o al 17,3 %22, e inferior al 29,6%25 y 36,4%9. La ERC es ligeramente más prevalente en mujeres (51,3 %), superior al 45,5 %19 y similar al 51,6 %20. La media de edad [76,0 (10,9) años] y tiempo de evolución [12,3 (5,7) años] es mayor que en trabajos ya citados21,22, y que en los pacientes sin ERC de nuestro estudio.

El diagnóstico de ERC se ha tomado en consideración en un 61,1 % (IC95 %: 51,4-70,1) de pacientes con FGe < 60 ml/min/1,73 m2 o de presencia en orina de un CAC ≥ 30 µg/mg, y en un 23,8 % (IC95 %: 16,4-32,8) por la presencia simultánea de ambos parámetros. Son valores similares a los de otro estudio19, con 68,1 % y 57,1 %, respectivamente, y superiores en CAC al estudio ya citado24, en el que es de 39,9 µg/mg.

La prevalencia de FRCV presentes es similar a la de otros estudios19,20,23, aunque con menor porcentaje en tabaquismo (12,4 %) y mayor de obesidad (45 %) que en que Mata-Cases19.

En cuanto al daño macro y microvascular, los datos son similares a los de Martínez Candela et al23. La presencia de cardiopatía isquémica es mayor que en Mur et al20, y las de retinopatía y neuropatía son similares a las de Mata-Cases19. En este estudio19, destaca la presencia de insuficiencia cardiaca (IC) en el 13,7 %, que suele ser multifactorial; en la actualidad existen diversas escalas (como la WATCH-DM26) que ayudan a predecir el riesgo de IC en personas con alteraciones glucémicas.

Un pequeño porcentaje de pacientes (3,5 %; IC95 %: 0,9-8,8) con FGe < 30 ml/min/1,73 m2 son usuarios de monitor continuo de glucosa; resulta de importancia, ya que a partir de esa cifra la fiabilidad de la HbA1c es menor y puede ser útil en pacientes en quienes la hemoglobina A1c no es concordante con los niveles de glucosa en sangre27. La presión de pulso, marcador de riesgo cardiovascular, está más elevada en los pacientes con ERC, aunque no se han encontrado estudios que tengan en cuenta este parámetro. Las cifras tensionales, más elevadas en ERC, son concordantes con las de Mata-Cases19. El valor medio de HbA1c (7,09 %) es mejor que el de Mata-Cases (7,3 %)19, pero peor que el de Lou Arnal (6,6%)21; el control (HbA1c < 7 %) en el 53,1 % de nuestros pacientes con ERC (59 % en los sin ERC), frente al 49,2 %19, 35,2 %23, y considerando los estratos de la tabla 1, es mejor que el de Mata-Cases19.

Las medias de colesterol y de LDL-colesterol son mejores en los ERC y mejores que en trabajos citados19,20; también son mejores los porcentajes de pacientes con LDL-colesterol < 100 y de 70 mg/dl en los ERC que en los sin ERC.

El valor medio de creatinina en ERC es lógicamente superior a los sin ERC, y superior al del estudio de Mur20 y Martínez23.

Solo el 32,7 % tiene cifras de ≤ 130/80 mmHg; en los pacientes con CAC ≥ 30 µg/mg (n= 69) solo se consigue en el 29 % de ellos. El 15,1 % de los pacientes tiene valores de PA < 120/80 mmHg; teniendo en cuenta que el 83,2 % de los pacientes estudiados tienen una edad de al menos 65 años, esto puede constituir un riesgo relacionado con la posible pluripatología.

El 53,1 % de los ERC tienen una HbA1c < 7 %, porcentaje que alcanza el 84,1 % con cifras de < 6,5-8 %, lo que precisa de una individualización según las condiciones clínicas.

Las cifras de LDL-colesterol < 100 mg/dl y de < 70 mg/dl, solo se consiguen en el 29,3 % y 25 %, respectivamente, de los pacientes con ERC, en los que debería ser objetivo de control. No hemos encontrado estudios que analicen estos parámetros, lo que impide la comparación.

No se ha estudiado el porcentaje de control combinado de presión arterial, HbA1c y perfil lipídico, ya que se trata de una población especialmente vulnerable en la que hay que establecer de modo individualizado los objetivos.

El establecimiento del pronóstico mediante la coexistencia de FGe disminuido y presencia CAC, clasifica a los pacientes de este estudio con riesgo moderado en más del 60 %, lo que permite disponer de un importante margen para la prevención tanto cardiovascular como renal. No se han tomado en consideración los estadios 1 y 2 con CAC < 30 µg/mg (riesgo bajo), que corresponde al color verde de la tabla y en los que, si no hay datos de lesión renal, no se puede catalogar siquiera como ERC7; los porcentajes de riesgo se corresponden con los pacientes considerados con los criterios expuestos. Los pacientes en estadio G4 (15-29 ml/min/1,73 m2), G5 (FGe< 15 ml/min/1,73 m2) y A3 (> 300 µg/mg) deberían ser remitidos a Nefrología para su valoración, lo que supone el 14,9 % (uno de cada siete), aunque la Estrategia integral para el abordaje de la ERC en Castilla-La Mancha, Consenso Nefrología-Atención Primaria17 estima el abordaje conjunto Atención-Primaria/Nefrología de G3B/A2 (5,3 % de nuestros pacientes), lo que puede afectar a uno de cada seis pacientes.

Las características diferenciales por sexos, son valoradas con reserva cuando no son estadísticamente significativas, debido al reducido número de pacientes en cada grupo. En todo caso, reflejan mayor daño orgánico en hombres que en mujeres, pero con mejor control tensional y glucídico, aunque solo es significativo en el caso del control lipídico.

Este estudio ha permitido conocer la realidad de los pacientes diabéticos con ERC, paliar el infradiagnóstico especialmente en los pacientes con la enfermedad menos grave, que pueden beneficiarse más de una terapia optimizada.

Como limitación del estudio, hay que señalar que es un subestudio de otro sobre cambios en el control metabólico, ya que en un diseño específico debería incluir más datos clínico-analíticos. A pesar de ello, lo consideramos pertinente y de utilidad para la práctica habitual.

Investigadores del grupo AZUER

Manuela Araque Carrascosa, Victoria Bermejo García de Mora, Noelia Chaparro Jiménez, Regina Contreras Claramonte, Eva Fagundo Becerra, Alicia López Álvarez, Elvira Pacheco Bellón, Josefa Ortega López, Ana M. Román Ruiz del Moral, Cora Sánchez Valero, José María Tejero Aguilera, Domingo Zamora Martín.

Consideraciones éticas

Este estudio es el resultado del análisis parcial del estudio previo titulado “Evolución del grado de control metabólico de pacientes con diabetes tipo 2 de un centro de salud” aprobado por el Comité de Ética de Investigación con medicamentos (CEIm) de la Gerencia de Atención Integrada de Alcázar de San Juan (Estudio 43-D).

Financiación

Este estudio no ha recibido financiación alguna de instituciones públicas ni privadas (incluyendo a la industria farmacéutica) ni de entidades sin ánimo de lucro.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Bibliografía


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