Clínica cotidiana

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Historia del artículo:
Recibido el 22 de julio de 2024
Aceptado el 30 de junio de 2025
On-line el 23 de septiembre de 2025


Palabras clave:
Enfisema subcutáneo
Peróxido de hidrógeno
Miembro superior


*Autor para correspondencia
Correo electrónico:
esperanzatenreirovillar@gmail.com
(E. Tenreiro Villar).
http://dx.doi.org/10.24038/mgyf.2025.034


Keywords:
Subcutaenous emphysema
Hydrogen peroxide
Superior limb

Esperanza Tenreiro Villara,*, Esperanza Villar Coloma b, Natalia Escauriaza Ispizua a

aCentro de Salud Isla de Oza. Madrid. bCentro de Salud Mar Báltico. Madrid.


Resumen

El enfisema subcutáneo benigno se localiza principalmente en la región cervical y la torácica; es mucho menos frecuente la afectación de las extremidades que se asocia a perforación intestinal o a heridas neumáticas.

Dada la elevada morbimortalidad de la fascitis necrotizante y de la gangrena gaseosa, es esencial el diagnóstico diferencial basado en la elevación de reactantes de fase aguda, el dolor incoercible, los signos de sepsis o las flictenas y eritemas asociados.

Presentamos el caso de una mujer de 65 años de edad, que acude a Urgencias del hospital con edema y crepitación del antebrazo izquierdo tras limpieza de herida milimétrica en la mano con agua oxigenada, sin otra clínica asociada.

© 2025 Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.
Published by  Ergon Creación, S.A.


Subcutaneous emphysema secundary to wound cleaning with hydrogenperoxide

Abstract


Benign subcutaneous emphysema is primarily located in the cervical and thoracic regions, with extremity involvement associated with intestinal perforation or pneumatic wounds being much less common.

Given the high morbidity and mortality of necrotizing fasciitis and gas gangrene, a differential diagnosis based on elevated acute-phase reactants, unbearable pain, signs of sepsis or blisters, and associated erythema is essential.

We present the case of a 65-year-old woman who presented to the hospital emergency department with edema and crepitus of the left forearm after cleaning a millimeter-sized wound on her hand with hydrogen peroxide, with no other associated symptoms.

© 2025 Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.
Published by  Ergon Creación, S.A.

Mujer de 65 años de edad, sin alergias medicamentosas y con antecedente de gammapatía monoclonal en tratamiento con ácido acetilsalicílico, enfermedad pulmonar intersticial y artritis reumatoide en tratamiento con glucocorticoides.

Acude a consulta y refiere un cuadro de 24 horas de evolución de edema y eritema en el miembro superior izquierdo a raíz de limpieza con agua oxigenada de una herida milimétrica punzante en la mano. Menciona asimismo dolor y sensación de tirantez, sin fiebre ni otra clínica por aparatos y sistemas.

Durante la exploración física, la paciente se encuentra estable hemodinámicamente, con edema y crepitación del antebrazo y del dorso de la mano izquierda, sin limitación vasculonerviosa ni osteomuscular (figura 1 y 2). No se asocian signos de infección en la herida situada en la base del primer metacarpiano y no hay afectación de planos profundos.

Se realiza radiografía simple del antebrazo y de la mano, en la que se objetiva enfisema subcutáneo sin lesiones óseas agudas (figura 3).

En la analítica la proteína C reactiva es de 1,1, sin leucocitosis ni neutrofilia; función renal, iones y urea en rango; creatin-kinasa 52; glucemia 144.

Se establece el diagnóstico de enfisema subcutáneo benigno secundario al tratamiento de la herida con agua oxigenada. Se realiza vendaje e inmovilización de la extremidad, analgesia con paracetamol (1 g cada 8 horas) y frío local.

Se decide pautar cobertura profiláctica con amoxicilina-clavulánico (875/125 mg cada 8 horas durante 7 días).

Al cabo de 2 semanas se produce la remisión completa del cuadro.

Figura 1 – Edema del antebrazo izquierdo en comparación con el contralateral.

Figura 1 – Edema del antebrazo izquierdo en comparación con el contralateral.

Figura 2 – Herida milimétrica sobre la cara palmar de la cabeza del primer metacarpiano de la mano izquierda.

Figura 2 – Herida milimétrica sobre la cara palmar de la cabeza del primer metacarpiano de la mano izquierda.

Figura 3 – Radiología simple del antebrazo izquierdo. Enfisema en el tejido subcutáneo.

Figura 3 – Radiología simple del antebrazo izquierdo. Enfisema en el tejido subcutáneo.

Comentario

El enfisema subcutáneo benigno es el resultado de la presencia de gas en el tejido subcutáneo sin signos asociados de infección. Es fundamental establecer el diagnóstico diferencial con la fascitis necrotizante (FN) y la gangrena gaseosa (GS), dos patologías de elevada morbimortalidad. Para ello puede emplearse la escala de LRINEC (proteína C reactiva, leucocitos, hemoglobina, natremia, creatinina y glucemia), que establece el diagnóstico con puntuaciones de 8 y una elevada probabilidad a partir de 6.

El enfisema subcutáneo se presenta en las primeras 6-8 horas tras la actuación del agente causal, frente a las 18 horas de la FN o GG. Se caracteriza por la ausencia de elevación de reactantes de fase aguda, sodio o ácido úrico, y la afectación radiográfica limitada a la fascia y la musculatura1-3. La crepitación, el edema y el dolor se asocian en la FN y la GG a fiebre, flictenas, eritema, tejido necrótico o ulcerativo, signos de sepsis, afectación vasculonerviosa o dolor desproporcionado. Por tanto, ante la sospecha de gas en el tejido subcutáneo, debemos realizar una analítica sanguínea y exudado de la herida para cultivo y tinción de gram1,4.

Las técnicas de auscultación han demostrado resultar útiles en el diagnóstico de gas en el tejido subcutáneo, al percibir sonidos como de pisadas en la nieve o burbujas5; puede ayudar a orientar el diagnóstico inicial.

No existen estudios acerca de la prevalencia de enfisema subcutáneo benigno, pero se ha asociado a heridas traumáticas de bajo grado, procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos6, extracciones dentales en músicos de instrumentos de viento7, herramientas neumáticas, reacciones químicas o mecanismos explosivos. Aunque la localización más prevalente es en el tórax o la región cervical, existen casos en los miembros inferiores y superiores; es primordial descartar perforación intestinal asociada8,9, principalmente relacionada con elevación de reactantes de fase aguda y ausencia de signos de infección10.

El tratamiento se basa en la inmovilización y elevación de la extremidad afectada (a fin de inhibir el mecanismo valvular), analgesia y vendaje compresivo10. En los casos de FN y GG es necesario realizar desbridamiento quirúrgico y antibioterapia intravenosa. Aunque no existe experiencia suficiente, en la mayoría de las publicaciones se recomienda realizar cobertura antibiótica profiláctica en los casos de enfisema subcutáneo benigno3. Por tanto, el diagnóstico diferencial es fundamental para una práctica clínica adecuada, pues evita medidas terapéuticas invasivas en el caso del enfisema subcutáneo benigno, simplemente por la presencia de hallazgos radiológicos11.

Existen pocos casos descritos en las extremidades sin una causa quirúrgica asociada. La bibliografía hace referencia sobre todo a enfisemas torácicos o de la región cervical8,9. No hemos encontrado referencias bibliográficas dedicadas al agua oxigenada como factor causal.

En nuestro caso, la ausencia de elevación de reactantes de fase aguda y de clínica de afectación sistémica o de infección local permitió descartar la FN y la GG, lo que evitó la práctica de un desbridamiento quirúrgico.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Bibliografía


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