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Historia del artículo:
Recibido el 9 de julio de 2025
Aceptado el 31 de diciembre de 2025
On-line el 6 de febrero de 2026
Palabras clave:
Sarampión
Epidemiología
Vacunación
Atención primaria
*Autor para correspondencia
Correo electrónico:
cgulora@gmail.com
(M.C. Gutiérrez Lora).
http://dx.doi.org/10.24038/mgyf.2025.064
Keywords:
Measles
Epidemiology
Vaccination
Primary health care
María Cristina Gutiérrez Lora*, Beatriz Torres Blanco, María Ysabel Río Álvarez, Daniel Martín Hidalgo, Laura Polo Galán, María Teresa Jorge Bravo
Grupo de Trabajo de Enfermedades Infecciosas de SEMG
Resumen
El sarampión es una enfermedad infecciosa prevenible mediante vacunación, cuya incidencia ha aumentado de forma preocupante en todo el mundo tras la pandemia de covid-19. A pesar de la disponibilidad de una vacuna segura y eficaz, la disminución de las coberturas vacunales ha favorecido la reaparición de brotes, incluso en países con estatus previo de eliminación, como España.
El virus, del género Morbillivirus, se caracteriza clínicamente por un cuadro febril con exantema; puede presentar complicaciones respiratorias y neurológicas graves. El diagnóstico es clínico, confirmado por serología o PCR. El tratamiento es sintomático: destaca la administración de vitamina A y el abordaje de las complicaciones.
La vigilancia epidemiológica y genómica resulta esencial para identificar variantes circulantes y contener su diseminación. El refuerzo de la vacunación y la sensibilización social son claves para el control de la enfermedad.
© 2025 Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.
Published by Ergon Creación, S.A.
Are we aware of measles? A primary care approach
Abstract
Measles is a vaccine-preventable infectious disease whose incidence has increased worryingly worldwide following the COVID-19 pandemic. Despite the availability of a safe and effective vaccine, the decline in vaccination coverage has favored the reappearance of outbreaks, even in countries that had previously achieved elimination status, such as Spain.
The virus, belonging to the Morbillivirus genus, is clinically characterized by a febrile illness with rash, and can present serious respiratory and neurological complications. Diagnosis is clinical, confirmed by serology or PCR. Treatment is symptomatic, with an emphasis on vitamin A administration and management of complications.
Epidemiological and genomic surveillance is essential to identify circulating variants and contain their spread. Strengthening vaccination efforts and raising public awareness are key strategies for disease control.
© 2025 Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia.
Published by Ergon Creación, S.A.
Introducción
El sarampión es una enfermedad viral exantemática altamente contagiosa1, que continúa representando un desafío de salud pública en todo el mundo2. Aunque su curso suele ser autolimitado3, puede asociarse a graves complicaciones e incluso a la muerte3, especialmente en grupos de riesgo como niños menores de cinco años, adultos jóvenes, inmunodeprimidos y embarazadas4.
Históricamente, fue una de las principales causas de morbimortalidad infantil3. La implementación de la vacunación sistemática a partir de 1960 transformó sustancialmente su perfil epidemiológico5: se logró la eliminación de la transmisión endémica en numerosos países, incluido España5.
No obstante, el escenario actual muestra signos de un preocupante retroceso2. Desde 2022, existe un incremento sostenido de casos en todo el mundo, especialmente en Europa y el Mediterráneo Oriental2. Esto se atribuye a tres factores: la disminución de las coberturas vacunales tras la pandemia2, el auge de los movimientos antivacunas6 y las persistentes desigualdades en el acceso a programas de inmunización2.
Etiología
El sarampión está causado por un virus de ARN perteneciente al género Morbillivirus, de la familia Paramyxoviridae7. Constituye el único miembro patógeno de su género para el ser humano7. La estabilidad antigénica del virus permite que tanto la infección natural como la vacunación confieran una inmunidad duradera7.
El virus presenta un tropismo particular por las células del sistema inmunitario8, por lo que genera una inmunosupresión transitoria que favorece la aparición de infecciones secundarias8. La transmisión se produce principalmente mediante aerosoles3, especialmente en espacios cerrados donde puede permanecer viable durante horas9. Es sensible a la luz ultravioleta, la exposición solar directa y el calor, que lo inactivan rápidamente9. El ser humano es su único reservorio natural3.
Situación actual y epidemiología
Desde finales de 2022 se ha observado un aumento sostenido en los casos y brotes de sarampión en todo el mundo2, tendencia que ha persistido durante 20242. Por parte de la OMS se notificaron 299.379 casos en 2024; Europa destacó con 106.237 casos y el Mediterráneo Oriental con 90.0072.
Hasta marzo de 2025, varios países europeos, entre ellos España, han notificado casos, incluidos Alemania, Austria, Países Bajos y Francia2. La tasa de notificación en la Unión Europea alcanzó los 36,3 casos por millón de habitantes en 2024, cifra superior a las registradas en 20232.
Los menores de cinco años son los más afectados (42,8 %)2. Del total de casos con estado vacunal conocido, el 87,1 % no habían recibido ninguna dosis, el 8,3 % solo una dosis, y el 4,3 % dos o más2.
Por su relevancia para España, destacó el brote iniciado en Marruecos en octubre de 2023, aún activo en 2025, con más de 40.000 casos y cerca de 150 fallecimientos acumulados2.
Situación en España
España mantiene el estatus de país libre de transmisión endémica de sarampión desde 20165. Sin embargo, en los últimos años se han observado variaciones en el número de casos, reflejo de las tendencias globales2.
Entre 2017 y 2019, se produjo un incremento progresivo de casos anuales5. Posteriormente, la incidencia descendió drásticamente, con 1 o 2 casos notificados anualmente entre 2020 y 20225. Desde 2023 se ha registrado un aumento: se ha pasado de 14 casos confirmados a 229 en 2024, y 110 casos ya confirmados en los primeros 2 meses de 2025 (figuras 1 y 2)5.
En 2025, los casos han sido tanto esporádicos (37) como agrupados en brotes (73 casos en 9 brotes localizados en Andalucía, Aragón, Cataluña, Castilla-La Mancha y País Vasco)5. La mayoría de los casos importados (29 de 34) procedían de Marruecos, mientras que el país de nacimiento más frecuente fue España (70 %)5.
Además, el análisis de los brotes señala la importancia de los entornos sanitarios como ámbito de transmisión: se han identificado contagios nosocomiales en varios brotes, así como casos asociados a centros educativos5.
En 2025, el Ministerio de Sanidad ha reforzado sus recomendaciones frente al incremento de brotes y ha destacado la importancia de actualizar la vacunación en nacidos desde 1978 sin inmunidad documentada, garantizar la inmunización del personal sanitario, fortalecer la vigilancia epidemiológica en poblaciones vulnerables y desarrollar campañas informativas, dentro del Plan Estratégico 2021-2025 para mantener la eliminación del sarampión en España10.
Figura 1 – Número de casos de sarampión en España por semana epidemiológica (2014-2025)5. Fuente: Centro Nacional de Epidemiología.
Figura 2 – Curva epidemiológica según la clasificación final de casos de los últimos 24 meses, distribución de casos por edad según el estado de vacunación y tasa de incidencia por edad en los últimos 12 meses15. Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS). Provisional measles and rubella data. https://immunizationdata.who.int/global?topic=Provisional-measles-and-rubella-data&location=
Clínica
El sarampión evoluciona clásicamente en las siguientes fases clínicas4:
- Incubación (7 a 21 días). Habitualmente asintomático4.
- Periodo prodrómico (5-8 días). Fiebre alta, síntomas catarrales, conjuntivitis y manchas de Koplik (90 %)4.
- Periodo exantemático. Se inicia con un pico febril brusco, coincidente con la erupción de máculas o pápulas ovaladas o redondeadas confluentes de color rosado. Comienza en la zona retroauricular y raíz del pelo, para extenderse con progresión craneocaudal, incluida la región palmoplantar4.
- Periodo de descamación. Remite la sintomatología. El exantema se reduce a manchas parduzcas que desaparecen cráneo-caudalmente y protagonizan una descamación furfurácea4.
El periodo de contagio va desde cinco días antes de la aparición del exantema, hasta cuatro días después4.
Un 10-30 % de los casos desarrollarán alguna complicación (más frecuente en menores de 12 meses e inmunodeprimidos)4:
- Laringitis/bronquitis (32 %), neumonía (6 %) y otitis media (7 %)4.
- Diarrea (8 %)4.
- Meningoencefalitis y encefalitis (0,1 %)4.
- Otras: hepatitis, ceguera…4.
La mortalidad se estima de 1-3/3000 casos en países industrializados3.
Diagnóstico y diagnóstico diferencial
El sarampión es una enfermedad de Declaración Obligatoria Urgente (EDO)5, cuyo diagnóstico inicial se basa en la sospecha clínica. Según la reciente actualización del Ministerio de Sanidad11, ante cualquier caso sospechoso debe iniciarse una investigación epidemiológica exhaustiva en las primeras 48 horas tras la notificación, recogiendo información sobre el estado vacunal, contactos estrechos en los 7 a 23 días previos y antecedentes de viaje a zonas con alta incidencia o brotes activos. Esta actuación debe acompañarse de la toma precoz de muestras clínicas y del establecimiento inmediato de medidas de aislamiento, tanto en el ámbito domiciliario como en el sanitario, durante el periodo de transmisibilidad, que abarca desde los pródromos hasta cuatro días después del inicio del exantema11.
Desde el punto de vista analítico, puede observarse trombocitopenia, leucopenia y citopenia de células T5. El diagnóstico de confirmación se realiza mediante serología (IgM positiva en sangre dentro de las primeras 48 horas del exantema, o seroconversión a IgG) o detección del ARN viral por RT-PCR en muestras respiratorias (hisopos o aspirado nasofaríngeo) y orina12.
Dado el amplio abanico de exantemas virales y bacterianos, es fundamental realizar un diagnóstico diferencial adecuado en función de la fase evolutiva de la enfermedad (tabla 1)12.
Tabla 1 – Diagnóstico diferencial del sarampión según fases evolutivas12
Tratamiento
No existe un tratamiento eficaz5.
La OMS recomienda administrar vitamina A: 200.000 UI durante dos días en pacientes a partir de 1 año de edad tras la confirmación del cuadro; las dosis son más bajas entre los 6 y 12 meses (100.000 UI/día) y en menores de 6 meses (50.000 UI/día)6. Se puede administrar una tercera dosis en pacientes con déficit de vitamina A a las 2-4 semanas6. Este tratamiento parece acortar el tiempo de recuperación y disminuir la tasa de complicaciones5.
En casos de gravedad, especialmente de encefalitis, se puede usar interferón alfa o ribavirina1,4.
En caso de sobreinfección bacteriana, se administrará tratamiento antibiótico. Está indicado en caso de un cuadro neumónico u otitis media1,4.
Todo esto debe acompañarse de medidas de apoyo, como hidratación, antipiréticos y terapia nutricional si se precisara12.
Medidas preventivas: vacunación
La prevención del sarampión se basa fundamentalmente en la vacunación sistemática, pero también en la adopción temprana de medidas de control de la transmisión. Según el Ministerio de Sanidad (2025)11, ante casos sospechosos, probables o confirmados, deben establecerse medidas de aislamiento respiratorio tanto en el domicilio como en los centros sanitarios, garantizar espacios bien ventilados y minimizar los contactos durante el periodo de infectividad. Estas acciones son especialmente relevantes en pacientes inmunodeprimidos y en entornos asistenciales con elevada afluencia, donde el riesgo de brote y contagio es mayor11.
Existen en España dos tipos de vacunas combinadas con virus vivos atenuados: la triple vírica (TV), que protege frente a sarampión, rubéola y parotiditis13,14, y la tetravírica (SRPV), que añade cobertura frente a la varicela13,14. Ambas están indicadas en niños dentro del calendario sistemático, así como en adultos susceptibles, mediante estrategias de captación activa o rescate (tabla 2). Su eficacia es elevada: tasas de seroconversión superiores al 95 % tras la primera dosis y cercanas al 99 % tras la segunda13.
El calendario vacunal español contempla la administración de dos dosis de la vacuna TV: la primera a los 12 meses de edad y la segunda entre los 3 y 4 años8. En contextos especiales, como viajes a zonas con alta incidencia o situaciones de brote, puede administrarse una dosis a partir de los 6 meses de edad; sin embargo, esta dosis temprana no se contabiliza en el calendario oficial, por lo que es necesario completar la pauta posteriormente13.
Asimismo, resulta prioritaria la captación de adultos nacidos a partir de 1978 sin documentación de vacunación completa o antecedente de infección natural, especialmente si están expuestos a situaciones de riesgo, como brotes activos o desplazamientos internacionales10.
En casos de exposición reciente a un paciente con sarampión, la administración de la vacuna triple vírica en las primeras 72 horas puede prevenir el desarrollo de la enfermedad13. En personas con contraindicación para la vacunación, como inmunodeprimidos graves o embarazadas, se recomienda el uso de inmunoglobulina específica dentro de los primeros seis días tras la exposición13.
Tabla 2 – Calendario vacunal TV8,13,16
Tabla 3 – Efectos adversos.16
Conclusiones
El sarampión sigue siendo una amenaza de salud pública, a pesar de la disponibilidad de una vacuna segura y altamente eficaz13. El resurgimiento de brotes en los últimos años evidencia la necesidad de reforzar las estrategias de vacunación y vigilancia epidemiológica2.
En este contexto, la atención primaria desempeña un papel fundamental en la prevención y control del sarampión, pues actúa en múltiples frentes: la vigilancia epidemiológica y la detección precoz, la aplicación de los calendarios vacunales y la educación sanitaria13. Todas estas intervenciones son clave para sensibilizar a la población sobre los riesgos del sarampión y fortalecer la confianza en la vacunación, con el objetivo de contribuir de manera decisiva a la erradicación de esta enfermedad prevenible13.
La reciente actualización de las recomendaciones del Ministerio de Sanidad en 2025 subraya la relevancia de estas acciones, con énfasis en alcanzar una cobertura vacunal superior al 95 %, reforzar la inmunización del personal sanitario, asegurar la vacunación en lactantes en contextos de brote y realizar el genotipado sistemático de casos para diferenciar la transmisión autóctona de la importada10.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
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